Colombia: legitimar a todas las víctimas del conflicto es hacerlas visibles

22-04-2010 Informe

Miles de colombianos afrontan día a día y en el anonimato las duras consecuencias del conflicto armado. Reconocer su condición de víctimas permite mejorar las actividades destinadas a prestarles ayuda y protección, pero además facilita su acceso a los servicios ofrecidos por el Estado colombiano. Editorial del Informe de Actividades del CICR en Colombia, por Christophe Beney, jefe de delegación.

 
 
 
   
COLOMBIA
    Informe 2009 Colombia    
    Índice del informe en PDF    

   
  • Editorial
  • ¿Qué es el Derecho Internacional Humanitario (DIH)?
  • Introducción general
   

    1. Población civil    

    2. Población civil desplazada    

    3. Personas privadas de libertad    

    4. Autoridades y sociedad civil:    
actividades de prevención    
   
   

    Véase también:

       

   

   

    Galería de fotos (incluidas en el Informe 2009 Colombia)

   
     
©CICR 
   
Christophe Beney 
           
Editorial 
 

Mientras, en los últimos años, los combates en las zonas próximas a los centros densamente poblados se han reducido en intensidad y las condiciones de vida mejoran para los residentes de algunas regiones del país, para los habitantes de ciertas zonas rurales la realidad sigue siendo otra. Miles de colombianos todavía enfrentan los efectos generados por el conflicto armado.

Pero ¿dónde están esos colombianos anónimos que enfrentan día a día las agudas consecuencias humanitarias que genera el conflicto armado?

Muchos de ellos viven desapercibidos en diferentes veredas de Antioquia, Arauca, Caquetá, Cauca, Chocó, Córdoba, Guaviare, Huila, Meta, Nariño, Putumayo, Tolima y la región del C atatumbo.

     

  Aunque usted no las vea, ahí están:   

     

  • las víctimas del confinamiento. Habitantes de regiones rurales quienes no pueden entrar ni salir de sus lugares de residencia de manera libre como consecuencia del conflicto armado;

  • las familias colombianas que enfrentan la muerte de un familiar o, por años, la angustia que genera la desaparición de un familiar;

  • las víctimas de la contaminación por armas que resultaron muertas, mutiladas o con trauma psicológico;

  • los miembros de la misión médica amenazados, atacados o judicializados por cumplir con su trabajo;

  • las mujeres, niñas, niños y hombres que soportan en silencio diversas formas de atropello en donde el abuso sexual ocupa un lugar preocupante;

  • los colombianos que huyen del fuego cruzado o de las amenazas dejando casi todo;

  • las comunidades indígenas y los afrocolombianos particularmente afectados entre los miles de civiles expuestos a los enfrentamientos armados;

  • los rehenes, los miembros de la fuerza pública privados de libertad y sus familiares que sufren con la esperanza de poder reunirse un día;

  • los detenidos a raíz del conflicto armado que viven en hacinamiento en cárceles.

El principio de humanidad que orienta al Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, nos da a todos la responsabilidad individual de actuar para que el sufrimiento de todas las víctimas del conflicto armado en Colombia sea puesto a la luz pública. Esta legitimación de las víctimas permite mejorar las actividades de prevención, protección y asistencia desarrolladas en favor de quienes no participan o han dejado de participar en las hostilidades. De igual manera, permite a las víctimas acceder a los servicios que ofrece el Estado colombiano conforme con lo establecido en la legislación nacional.

La operación que el Comité Internacional de la Cruz Roja (en adelante CICR) desarrolla en Colombia es una de sus acciones más importantes en el mundo. En el marco de su misión humanitaria, el CICR, con el apoyo de la Cruz Roja Colombiana, continuó adelantando en 2009 diversos programas y proyectos para atender de manera imparcial e independiente las necesidades más sentidas de las víctimas. Las actividades deI CICR en el terreno se concentran en unas 20 zonas de acceso difícil, donde las necesidades humanitarias son más agudas.

Para acceder a las víctimas, el CICR mantiene un diálogo regular con todos los grupos armados, más allá de la calificación que se asigne a estos. Para sostener una interlocución constructiva con ellos con el único propósito de mejorar la protección de las víctimas del conflicto y la provisión de asistencia, el CICR no sólo debe ser neutral e independiente, sino también debe ser visto de esa manera. La misma regla se aplica con su socio principal la Cruz Roja Colombiana con la que desarrolla parte de su acción humanitaria de asistencia.

El CICR siempre toma sus propias decisiones y actúa directamente con sus propios recursos humanos y financieros de forma completamente independiente al Estado. Sin embargo, coordina su respuesta humanitaria con entidades gubernamentales como Acción Social en la asistencia a personas en situación de desplazamiento para evitar duplicar los esfuerzos.

El Estado tiene la responsabilidad y la obligación de prestar asistencia y protección a sus ciudadanos. Sin embargo, en el marco de un conflicto armado existe el riesgo de que la acción “humanitaria” sea instrumentalizada y utilizada con fi nes políticos, militares, lo que distorsionaría los principios de neutralidad, independencia e imparcialidad, y tal vez haría peligrar a civiles o socavaría la labor de los trabajadores humanitarios, como los del CICR y de la Cruz Roja Colombiana. Por estos motivos, debe preservarse el mandato específico que ha sido encomendado al CICR y que se basa en sus principios fundamentales.

El CICR defiende el punto de vista que la acción humanitaria debe ser estrictamente humanitaria. Así podrá beneficiarse de un espacio neutral, independiente e imparcial, que sea percibido como tal y reconocido por todos los actores del conflicto armado. La neutralidad no es algo dado: uno no es neutral por naturaleza o porque tan sólo se declara neutral. La neutralidad es una cualidad que deben reconocer las partes mismas, en la medida en que la perciban a través de las acciones y la comunicación del CICR. En Colombia o en cualquier otro contexto donde un conflicto armado afecte a la población civil, el CICR continuará prestando ayuda como actor humanitario neutral, independiente e imparcial.

  Christophe Beney  

Jefe de la Delegación en Colombia

Comité Internacional de la Cruz Roja