Armas nucleares: una amenaza intolerable para la humanidad

El Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, y la mayor parte de la comunidad internacional quieren asegurarse de que las armas nucleares no se utilicen nunca más y sean eliminadas por completo. ¿Por qué es tan importante tomar medidas ahora? ¿Qué podemos hacer?
Artículo 07 agosto 2018

El arma más aterradora que se haya creado

Las armas nucleares son los instrumentos de guerra más aterradores que se hayan creado alguna vez: no existen armas que sean tan destructivas; ningún arma causa tanto sufrimiento humano; no existe forma de controlar hasta dónde se extenderá la lluvia radiactiva o cuánto durarán sus efectos.

La detonación de una bomba nuclear en una ciudad mataría a miles de personas en forma inmediata, mientras que decenas de miles de personas más sufrirían lesiones horrorosas y, más tarde, morirían por exposición a la radiación.

Además de la inmensa pérdida de vidas a corto plazo, el estallido de una guerra nuclear podría causar daños a largo plazo en nuestro planeta. Podría dañar de gravedad el ecosistema terrestre y reducir las temperaturas mundiales, lo que generaría escasez de alimentos en todo el mundo.

 

Más información:

¿Qué efectos causan las armas nucleares en la salud, el medioambiente y en nuestra capacidad de prestar asistencia humanitaria? ¿Qué establece el derecho internacional humanitario sobre este tema? En nuestras fichas técnicas, abordamos estos temas importantes.

¿Piensa que las armas nucleares no volverán a usarse nunca más? Piense de nuevo.

La sola existencia de armas nucleares constituye una amenaza para las generaciones futuras y, ciertamente, para la supervivencia de la humanidad.

Es más, dadas las tensiones regionales e internacionales que existen en la actualidad, el riesgo de uso de armas nucleares es el más alto desde la Guerra Fría. En la actualidad, los Estados que poseen armas nucleares modernizan sus arsenales, al tiempo que sus sistemas de mando y control se vuelven más vulnerables a los ciberataques. Existen suficientes motivos de alarma sobre el peligro al que todos estamos expuestos.

Más información:

Durante el simposio sobre los riesgos de las armas nucleares, que organizó el Instituto de las Naciones Unidas de Investigación sobre el Desarme (UNIDIR) en abril del año pasado, el director general del CICR, el señor Yves Daccord, habló sobre el creciente riesgo de uso de armas nucleares y la necesidad de prohibir esas armas.

Declaración del director general del CICR, Yves Daccord, en el Simposio sobre el Riesgo de las Armas Nucleares UNIDIR

Respuesta humanitaria inadecuada

¿Qué harían las organizaciones humanitarias si se produjera un ataque nuclear? La dura realidad indica que ningún Estado u organización podría hacer frente a las consecuencias catastróficas que acarrea una bomba nuclear.

 

 

Experiencia de la Cruz Roja en primera persona

En agosto de 1945, luego de los bombardeos atómicos en Hiroshima y Nagasaki, la Cruz Roja Japonesa, con el apoyo del CICR, intentó socorrer a los varios miles de personas agónicas y heridas. La magnitud de las necesidades nos hizo sentir impotentes, y, desde entonces, el Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja se ha manifestado fervientemente por un mundo libre de armas nucleares.

Miles de seres humanos que estaban en las calles y en los jardines del centro de la ciudad fueron alcanzados por una ola de calor intenso y murieron como moscas. Otros se retorcían en el suelo como gusanos tras haber sufrido quemaduras atroces. Todos los edificios —casas particulares, depósitos, etc.— desaparecieron como si un poder sobrenatural los hubiera arrasado. Los trenes fueron arrancados de las vías... Todo ser vivo quedó petrificado con un gesto de dolor agudo.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                       - Dr. Marcel Junod, delegado del CICR y el primer médico extranjero en Hiroshima en 1945 que evaluó las consecuencias del bombardeo nuclear y que atendió a sus víctimas.

140.000
personas murieron por el bombardeo de Hiroshima
40%
de la población murió a raíz del bombardeo de Hiroshima
74.000
personas murieron por el bombardeo de Nagasaki
60%
de la población murió a raíz del bombardeo de Nagasaki

Respuesta jurídica frente a la amenaza nuclear

Desde que se arrojaron esas bombas en Hiroshima y Nagasaki, en 1945, el CICR ha exigido que se prohíba el uso de armas nucleares para garantizar que nunca más vuelvan a perpetrarse actos tan siniestros. Durante décadas, los Estados se han comprometido a prevenir la proliferación de armas nucleares y a lograr el desarme nuclear a través de una serie de acuerdos internacionales, incluido el Tratado sobre la No Proliferación de las Armas Nucleares. No obstante, apneas en julio de 2017 se aprobó un tratado por el que se prohíben las armas nucleares. Se trató de un paso histórico y anhelado en pos de la eliminación de ese tipo de armas.

Hoy, el mundo necesita la promesa que encierra ese tratado: la esperanza de un futuro sin armas nucleares. La humanidad simplemente no puede vivir a la sombra siniestra de una posible guerra nuclear y del inmenso sufrimiento que, como todos sabemos, ello supone.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                      - Peter Maurer, Presidente del CICR, septiembre de 2017 

¿Qué podemos hacer?

Todos somos responsables de lograr que quienes toman las decisiones comprendan que no hay espacio para las armas nucleares en el mundo que queremos para nosotros y las generaciones futuras. Las personas, como usted, son las únicas que pueden aportar un cambio.

Algunas de las formas en que usted puede crear conciencia sobre qué cosas están en juego son las siguientes:

  • poner el tema de las armas nucleares en la agenda de organizaciones cívicas, religiosas, sociales u otras a las que usted pertenezca;
  • compartir esta página y otras publicaciones confiables en sus redes sociales a fin de difundir este mensaje y
  • escribir cartas a los medios de comunicación locales para expresar esta preocupación.

Dependiendo de cuál sea su lugar de residencia, usted puede exhortar a los dirigentes políticos de su país y a quienes pueden ejercer influencia sobre ellos para que realicen lo siguiente:

  • cumplir los compromisos para la reducción y eliminación de armas nucleares asumidos hace tiempo;
  • adherir al Tratado sobre la prohibición de las armas nucleares; y
  • trabajar en forma urgente para reducir los crecientes riesgos de uso de armas nucleares.
Conviértase en un defensor mundial por el bien de su familia, sus hijos y sus nietos. El futuro de ellos depende de un mundo libre de armas nucleares. Es hora de actuar por la humanidad.