Colombia: Recuperación humanitaria de los restos de tres hermanos desaparecidos en Córdoba

Esta es la historia de tres hermanos desaparecidos en Colombia cuyos restos fueron recuperados por el Comité Internacional de la Cruz Roja.
Artículo 02 agosto 2021 Colombia

La decisión de buscar trabajo en el sur de Córdoba (Colombia), en inmediaciones del parque nacional Nudo de Paramillo, fue una de las últimas que tomarían los hermanos *Carlos, Luis y Rafael.

Esa esperanza de mejorar la situación económica para la familia se esfumó al poco tiempo de llegar a esa zona, sus vidas fueron apagadas por un actor armado y sus cuerpos fueron dejados en medio de la selva.

 

La familia supo lo ocurrido, tenían información del lugar dónde habían sido enterrados sus seres queridos, pero el acceso allí estaba prohibido, no era posible recuperar sus cuerpos. Corría el año 2008 y el tiempo comenzó a pasar sin dar esperanzas y mucho menos respuestas, solo quedaba la memoria para recordarlos y el dolor para llorarlos.

Diez años después una de las hermanas se puso en contacto con el CICR, dio a conocer la historia de *Carlos Luis y Rafael. De inmediato se inició un proceso de acompañamiento psicológico y de búsqueda, el camino de la esperanza volvió a tener rumbo para esta familia, "han sido años fuertes, dolorosos, no ha sido fácil, pero Dios y ellos nos han dado la fuerza para seguir", expresó esta mujer.

Sylvain Bachelerie, delegado del CICR en Córdoba, explicó que el diálogo humanitario fue clave para lograr no solo la ubicación de los tres hermanos, también el acceso a la zona de entierro, justo en donde empieza lo más profundo del Nudo de Paramillo.

"Luego de saber dónde estaba el sitio exacto, miramos toda la parte logística para averiguar cómo podíamos acceder a la zona y qué necesitábamos. Gracias a nuestros principios de neutralidad, imparcialidad y confidencialidad, logramos un diálogo humanitario con actores armados de la zona para anunciarles sobre nuestra actividad", agregó Sylvain.

Sentimos alivio, una paz y un descanso en nuestros corazones, ya dejaremos de buscar. Nuestro dolor no desaparecerá con esto, va a continuar, pero ya vamos a tener un lugar donde llevarles flores, velas y despedirlos dignamente

El mes de junio del año 2021 fue, tal vez, el más esperado para la familia de estos tres hermanos, una fecha que con mucha fe sabían que llegaría. Un equipo del CICR emprendió el viaje, que exigió más de cuatro horas en vehículo, seis en mula y 45 minutos de camino en medio mucho pantano, ríos y empinadas lomas.

A la zona también llegó parte de la familia, querían ser testigos de la recuperación de los restos de sus hermanos. Al llegar al punto señalado el equipo CICR inició el proceso de recuperación; las palas, la fuerza y, sobre todo la voluntad, hicieron el trabajo.

Poco a poco se comenzó a evidenciar el "rasgo" que, según el forense del CICR Ángel Medina Bejarano, es donde se puede ver la parte del terreno se modificó para hacer la fosa donde se ubicaron los restos. "A partir de ahí trabajamos con herramientas pesadas y una vez se ubicaron los primeros huesos, pasamos a herramientas más livianas para ir limpiando los restos que aparecían", explicó el experto.

Los familiares de los tres hermanos no desviaron nunca su atención de la excavación, querían presenciar cada momento de la recuperación y al lado de ellos siempre, como desde el inicio de todo este proceso, Gloria Amaya, psicóloga del CICR encargada de la salud mental y psicosocial, quien explica que "todas nuestras acciones están orientadas a prevención y alivio frente a la situación de búsqueda que han vivido los familiares. La idea es que se sientan acompañados en cada momento, que los acompañamos en ese dolor, en ese malestar emocional".

Tras seis horas de un detallado procedimiento forense, el CICR recuperó los restos de tres personas. Todo apunta a que se trata de los tres hermanos, sus familiares no tienen dudas, aunque la última palabra la tendrá el Instituto de Medicina Legal, que luego de recibir la osamenta, confirmará las identidades.

En el sitio de la excavación quedó una cruz y un puñado de flores con los que la familia quiso expresar que ese punto, en medio de la selva, fue un campo santo, un sitio en el que *Carlos, Luis y Rafael tuvieron como última morada 13 años, pero donde no descansaban en paz.

Mientras el proceso culmina y se recibe una plena identificación, el CICR seguirá el acompañamiento a esta familia.

No importa el tiempo, ni las condiciones difíciles: seguiremos buscando a las personas desaparecidas en el marco del conflicto armado y la violencia. Hasta las guerras tienen límites. #AquíFaltaAlguien.