El Salvador: "Desde el día que te fuiste"

  • María Elena guarda como un tesoro los juguetes que disfrutó su hijo Heriberto durante su niñez y adolescencia. María Elena no ha vuelto a ver a Heriberto desde que se despidieron en la puerta de su casa en marzo de 2010. Los familiares de personas migrantes necesitan que sus necesidades psicológicas sean atendidas.
    CC BY-NC-ND /CICR/I. García
  • Omar espera noticias de su hijo David desde hace tres años. La ropa que dejó y algunos objetos personales todavía son celosamente guardados para cuando regrese. A pesar de que David dejó dicho antes de su marcha que regalaran todas sus pertenencias si le ocurría algo, su padre mantiene la esperanza de reencontrarse con él algún día. Omar, como los otros familiares de migrantes desaparecidos, necesita participar y ser informado sobre la búsqueda de su hijo.
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  • Blanca muestra la foto de promoción de su hijo Luis Roberto, quien después de su graduación se fue hacia el norte en busca de oportunidades laborales. Desde 2010 Blanca no ha vuelto a tener contacto con él y desconoce qué le pasó. Todos los días se pregunta qué estará comiendo, dónde duerme o si está sano. Lo recuerda como un joven atento, de buen corazón y dispuesto a ayudar a todos. La ausencia de su hijo le ha dejado un vacío irreparable.
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  • Carlos Alberto y María Isabel extrañan a su hijo Irvin desde que se fue hacia el norte en enero de 2014. El joven fue secuestrado y asesinado durante el camino y sus restos fueron entregados a la familia en 2015. Los padres recuerdan como si fuera ayer cuando partió en busca de sus sueños. La medalla que el hijo ganó por ser buen estudiante y su diploma escolar son dos de los recuerdos que ellos más protegen. Son lo único que les queda de ese joven salvadoreño estudioso y amigable.
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  • Su hija Glenda salió de El Salvador en el 2010. Para tenerla presente Mirna guarda la camiseta que más le gustaba como un tesoro y muestra una foto donde la joven migrante desaparecida la lleva puesta. Glenda fue una de las 72 personas migrantes asesinadas en Tamaulipas, norte de México, en 2010. Su madre ha pedido la revisión del caso, porque tiene dudas sobre la identificación de su hija. Como familiar de una persona migrante desaparecida debe ser atendida dignamente.
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  • Padre e hija comparten el dolor de la ausencia de Ana Concepción desde mayo de 2006. Aseguran que la mujer desaparecida fue la mejor de las madres y una esposa capaz de hacer lo imposible por sacar a su familia adelante. Ya les han confirmado el deceso de Ana Concepción y están a la espera de la repatriación de su cuerpo para darle una digna sepultura.
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  • Edith atesora los últimos regalos que su hija Ana Ruth intercambió con ella, una cajita de reloj y un pato de cerámica. La última vez que la vio fue en mayo de 2010. Dos años más tarde supo de su fallecimiento y recibió sus cenizas. Edith se pregunta todos los días qué le pasó a su hija durante los dos años transcurridos entre la desaparición y su muerte.
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  • La pregunta que nadie le puede responder a María Estela es qué le ocurrió a su hijo William. Ella desconoce desde 2006 cuál puede ser su paradero. Anderson, el hermano menor de William era apenas un bebé cuando William se fue. Solamente le recuerda a través de sus pinturas y de lo que su madre le cuenta de él. El hoy desaparecido era un joven creativo, lleno de vida y con la pasión por el arte.
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  • Xavier siempre recuerda la emoción con que su hermano Rafael usó esa camisa cuando fue al hospital a visitar a su hija recién nacida. La última vez que habló con él fue por teléfono hace 14 años. Le recuerda y, sin desfallecer, espera todos los días volver a oír su voz.
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  • Juan Carlos, el primo de Cleo, desapareció en el año 2001. Los 16 años de ausencia han dejado un doloroso vacío en su familia. Los padres de Juan Carlos murieron sin tener noticias de su hijo. Hoy Cleo y el resto de la familia siguen luchando para encontrar a Juan Carlos. El recuerdo del joven alegre, optimista y trabajador permanecerá siempre en la memoria de todos sus conocidos, quienes ansían volver a verlo.
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04 septiembre 2017

Las desapariciones de personas en América Central y México son un fenómeno complejo, una tragedia para las personas que desaparecen y un dolor constante para sus familias. Miles de familias sufren la terrible angustia de pensar que uno de sus seres queridos pudo haber fallecido y de no tener manera de encontrar certeza. El dolor es continuo y quedan imposibilitados para hacer el duelo correspondiente a la pérdida de su ser querido.

En El Salvador, como en otros países de la región, han surgido comités de familiares de personas migrantes desaparecidas y fallecidas, como COFAMIDE, cuya misión es contribuir a la búsqueda y localización. Estos colectivos instan a las autoridades competentes a que garanticen la protección y respeto a los derechos humanos de estas personas y sus familiares. El CICR trabaja con estas organizaciones brindándoles apoyo en el acompañamiento a las familias.

Visita la exposición "Desde el día que te fuiste"

Del 4 al 6 de septiembre: Centro Cívico Cultural Legislativo
Del 7 al 9 de septiembre: Universidad Tecnológica de El Salvador
Del 11 al 18 de septiembre: Universidad Modular Abierta- Santa Ana
Del 18 al 30 de septiembre: Lobby Teatro Presidente

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