Editorial: Colombia, más allá de la paz

12 marzo 2015

Hoy Colombia ha dejado atrás la pregunta de cuándo se llegará a la paz para cuestionarse, con esperanza y expectativa, qué le espera más allá. La disyuntiva de si vendrá o no el fin de la guerra y cuándo ha dado paso a la urgencia de imaginar, de dar forma, rostro y significado a la Colombia del fin del conflicto.

Es ahí donde el punto de llegada, la anhelada firma de un acuerdo, es en realidad un punto de partida. Es una oportunidad para construir una sociedad que, tras cinco décadas de guerra, pueda volver a convivir. Pero es también un camino que se construye con múltiples significados.

Para las familias de las cien mil personas desaparecidas en el país, no habrá paz hasta que obtengan respuesta a la pregunta que marca sus vidas: "¿dónde está mi ser querido?". Para quienes viven en zonas contaminadas con artefactos explosivos, la paz llegará cuando puedan cultivar, ir a la escuela o simplemente pasear sin miedo a perder una extremidad o la propia vida. Para los menores que viven separados de sus seres queridos a causa del conflicto armado, la paz vendrá cuando puedan abrazarlos de nuevo y reanudar, así, sus vidas.

El CICR lleva más de cuatro décadas al lado de las víctimas del conflicto y la violencia armada en Colombia. Hoy, más que nunca, reitera su compromiso de seguir acompañando al país en esta travesía, para aportar un significado humanitario a esa Colombia que va más allá de la paz.

Varias son las problemáticas humanitarias que permanecerían tras la firma de un acuerdo y que preocupan al CICR. La desaparición, la contaminación por armas y la separación de los menores de sus familias son solo algunas de ellas. Es importante recordar, también, que el derecho internacional humanitario (DIH) seguirá vigente tras el eventual fin de la guerra, regulando –por ejemplo– algunos aspectos de la detención de las personas privadas de libertad a raíz del conflicto y las obligaciones de las partes en la aclaración de casos de desaparición.

El momento es, sin duda, histórico. Desde el CICR no podemos sino mirar con cierto optimismo la nueva realidad que las conversaciones de paz entre el Gobierno y las FARC -EP en La Habana (Cuba) podrían traer al territorio colombiano y a las vidas de millones de mujeres y hombres que no han conocido otra Colombia que la de la guerra. Por ello, esperamos que nuestra acción humanitaria siga contribuyendo a fortalecer este importante proceso y agradecemos a las partes la confianza puesta en nuestra Institución.

Aliviar el sufrimiento que el conflicto ha generado por décadas en la población civil debe ser una prioridad de los diálogos de paz. Llegar lo más pronto posible a acuerdos humanitarios entre las partes sería una manera efectiva de lograrlo. Con el objetivo de mejorar las condiciones de vida de la población, el CICR espera que se pueda consolidar pronto un diálogo entre el Gobierno de Colombia y el Ejército de Liberación Nacional (ELN), para lo que reafirma su compromiso como intermediario neutral y la disponibilidad constante de su labor humanitaria.

Ponerle rostro a la paz conlleva, necesariamente, dar respuesta no solo a las víctimas de la guerra sino también a quienes hoy sufren la violencia de las bandas armadas que, lamentablemente, no promete llegar a término con el fin del conflicto. Mientras el país imagina cómo sería vivir más allá de la paz, gran parte de la población vive diariamente azotada por esta violencia, que sigue generando intensas consecuencias. El compromiso del CICR es firme: seguir protegiendo y asistiendo a estas víctimas, como lo hemos venido haciendo en los últimos años.

Atreverse a mirar por la ventana que da más allá de la paz es darse cuenta de que queda mucho camino por recorrer. Ponerle rostro a esa Colombia significa, para el CICR, permanecer al lado de quienes ven todavía sus vidas truncadas por las consecuencias de medio siglo de conflicto armado. Dar significado a una Colombia más allá del conflicto es recordar la relevancia y continuidad del DIH y asegurar su respeto para la protección de las personas.

La tarea no es sencilla, pero la ocasión es única y, el momento, histórico. Para el CICR, imaginar la Colombia más allá de la paz es estar, antes y después de la eventual firma de un acuerdo, del lado de quienes todavía sufren. Ese sigue siendo nuestro compromiso.

Christoph Harnisch
Jefe de la Delegación del CICR en Colombia

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 Colombia 2014