CICR/L. Ortiz

El Salvador: migración y desplazamiento

El desplazamiento interno y la migración son, en muchos casos, consecuencias directas de la violencia. Numerosas personas se ven forzadas a dejar atrás sus vidas y buscar nuevas alternativas dentro de su país o traspasando las fronteras. En El Salvador, se evidencian ambos fenómenos y necesitan ser atendidos: personas desplazadas que buscan un lugar seguro dentro del país y migrantes que se arriesgan a recorrer la ruta migratoria para llegar a nuevos destinos. Muchos de ellos son deportados posteriormente.
Artículo 22 abril 2020 México El Salvador

En una sentencia de 2018, la Corte Suprema de Justicia ordenó al poder ejecutivo dictar una política nacional sobre desplazamiento interno y, al poder legislativo, aprobar de una ley especial en favor de las personas desplazadas. El CICR brindó apoyo técnico al desarrollo de este proyecto y participó en el grupo gestor que logró la definición de los estándares mínimos que deben ser observados.

El desplazamiento de personas plantea dos desafíos importantes en el país: garantizar el establecimiento de las familias en un lugar seguro y ofrecer soluciones duraderas a las personas afectadas, sean estas personas desplazadas internas o migrantes deportadas. Para responder a estos desafíos, será fundamental conseguir la financiación necesaria para la implementación de la Ley Especial para la Atención y Protección Integral de Personas en Condición de Desplazamiento Forzado Interno.

Procuramos atender los desafíos que plantean el desplazamiento y la migración a través del trabajo de protección de las personas desplazadas y de las personas migrantes deportadas, reubicación y seguridad económica. Realizamos este trabajo en coordinación con la Cruz Roja Salvadoreña, que además implementa programas de salud mental para las víctimas y de restablecimiento del contacto entre familiares para prevenir la desaparición de personas migrantes. Con el apoyo de los voluntarios de la Cruz Roja, continuamos distribuyendo mensajes de autocuidado para personas migrantes, especialmente cuando tuvieron lugar las caravanas de migrantes.

Durante el año, también realizamos talleres de sensibilización e información sobre migración y desplazamiento, en coordinación con organizaciones aliadas. Participaron en estas actividades más de 700 personas en diferentes lugares del país.

La relación de trabajo del CICR con la Dirección Nacional de Atención a Víctimas, del Ministerio de Justicia y Seguridad Pública, es una prueba de la confianza y la apertura necesarias para un trabajo conjunto, que se traduce, entre otras cosas, en la frecuente remisión de casos y en la colaboración para poder brindar seguimiento a ellos.

Melvin tuvo que huir de la zona donde vivía y perdió la lengua a manos de una pandilla que lo quiso reclutar. El CICR apoyó a Melvin para que pudiera estudiar y emprender un negocio que le permitiera ingresos dignos para él y su familia. CICR/L. Ortiz

Soy una víctima de la violencia. Fui forzado a pertenecer a una pandilla. Como me negué, me secuestraron, me torturaron y me hicieron daño físico. Por temor, mi familia y yo tuvimos que abandonar la casa y buscar donde vivir.

Datos

25 víctimas de desplazamiento
atendidas por el CICR participaron en un taller para conocer sus opiniones sobre el apoyo brindado y sus necesidades, y así mejorar la atención en el futuro
14 personas
tuvieron acceso a formaciones técnicas para mejorar su acceso a empleo
13 casos de personas desplazadas
fueron remitidos a la Unidad de Atención Psicosocial de la Cruz Roja Salvadoreña, para que les brindara atención emocional.
348 personas / 75 familias
que enfrentaron una situación de desplazamiento interno fueron atendidas.
123 personas/34 familias
fueron apoyadas en emprendimientos para 14 personas generación de ingresos familiares.
129 personas migrantes
pudieron ponerse en contacto con sus familiares a través de tres puntos de asistencia instalados en el marco del programa de restablecimiento del contacto entre familiares, que llevamos adelante junto con la Cruz Roja Salvadoreña.