Se trata de un deber que han de cumplir las partes en conflicto y una responsabilidad colectiva de todos los Estados de defender esa disposición; los Estados también deben hacer respetar el derecho internacional humanitario en su conjunto.
Al igual que la población civil, el personal humanitario está pagando un precio cada vez más elevado e insostenible en los conflictos armados de la actualidad. Está expuesto a riesgos cotidianos, como las amenazas verbales y la intimidación, la desaparición, las lesiones graves y la muerte. Las causas son bastante evidentes: espacio y acceso humanitarios limitados, falta de cumplimiento de las partes de sus obligaciones en virtud del derecho internacional humanitario y entornos cada vez menos seguros y más complejos.
Los principios de distinción, proporcionalidad y precaución en los conflictos armados deben interpretarse y aplicarse de manera que protejan con eficacia a los trabajadores humanitarios que se hallan dentro del campo de batalla o cerca de él. Cada incidente de seguridad repercute en la capacidad de estos trabajadores de prestar servicios y mantener su presencia cuando las hostilidades se intensifican, pero son las personas civiles con necesidades humanitarias acuciantes en los momentos más críticos quienes terminan sufriendo más a raíz de los actos que reducen la asistencia y la protección humanitarias.
"Los voluntarios de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, así como el personal del CICR, suelen ser los primeros en responder ante situaciones de conflicto armado. Día tras día, trabajan para mantener viva la humanidad, ayudando a personas que padecen necesidades urgentes y, a menudo, pagando el precio más caro por ello. Nos unimos al Consejo de Seguridad para rendir homenaje a todos los trabajadores humanitarios, entre ellos quienes han sacrificado su vida al servicio de la humanidad," señaló Mirjana Spoljaric, presidenta del CICR.
En la resolución también se reconocen los riesgos cada vez más elevados para las organizaciones humanitarias como consecuencia de las amenazas digitales y los peligros que acarrean las municiones sin estallar para el personal humanitario; asimismo, se subraya particularmente la vulnerabilidad del personal nacional y contratado localmente.
El altísimo precio que paga el personal humanitario es inaceptable, y solo la aplicación vigorosa de esta resolución en la práctica cambiará la situación en el terreno.