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Tratado sobre el Comercio de Armas: Oportunidad histórica para reducir el sufrimiento

03-06-2013 Declaración

Discurso del CICR para la ceremonia de apertura a la firma del Tratado sobre el comercio de armas, 3 de junio de 2013, Sede de la ONU, Nueva York

Estamos ante una ocasión histórica. Nunca antes los Estados han firmado un tratado internacional destinado a regular el comercio de armas, con el objetivo expreso de reducir el sufrimiento humano. La disponibilidad generalizada de armas convencionales tiene un costo humano terrible, y el Tratado sobre el comercio de armas constituye la primera respuesta operacional concertada. 

Quisiera aprovechar esta oportunidad para agradecer a los Estados que han impulsado este proceso, a las Naciones Unidas, a los embajadores Moritán y Woolcott, y a las numerosas organizaciones no gubernamentales y a las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja que han trabajado sin descanso para llegar a este resultado. Juntos, hemos cambiado para siempre la modalidad en que se tomarán las decisiones relativas a las transferencias de armas y la percepción al respecto a nivel mundial. 

Las preocupaciones estrictamente humanitarias del Tratado sobre el comercio de armas se revelan en cada una de sus disposiciones. En el preámbulo, se reconocen las consecuencias, en el plano humanitario, del comercio ilícito y no reglamentado de armas convencionales, así como el hecho de que la amplia mayoría de las personas adversamente afectadas por los conflictos armados y otras formas de violencia armada son civiles. Se establecen, además, los retos que suelen afrontar las víctimas y su necesidad de recibir atención, rehabilitación física y ayuda para su inclusión social y económica. Un elemento crítico del tratado es el reconocimiento explícito de la obligación de los Estados, sobre todo en virtud de los Convenios de Ginebra de 1949, de respetar y hacer respetar el derecho internacional humanitario. Cabe observar que el tratado retoma un principio similar: respetar y hacer respetar los derechos humanos. Todas estas afirmaciones respaldan el objetivo expreso del tratado: reducir el sufrimiento humano.

 

Uno de los aspectos más significativos del tratado es la prohibición absoluta de las transferencias de armas cuando un Estado sabe que esas armas se utilizarán para cometer genocidio, crímenes contra la humanidad o determinados crímenes de guerra."

Estas afirmaciones también sustentan las principales obligaciones del Tratado sobre el comercio de armas. Uno de los aspectos más significativos del tratado es la prohibición absoluta de las transferencias de armas cuando un Estado sabe que esas armas se utilizarán para cometer genocidio, crímenes contra la humanidad o determinados crímenes de guerra. Otra obligación se refiere al requisito de que cada Estado evalúe el riesgo de uso indebido, es decir que determine si las armas exportadas podrían emplearse para cometer una violación grave del derecho internacional humanitario o del derecho internacional de los derechos humanos. Si un Estado determina que existe un riesgo importante de que se cometan violaciones con esas armas, se deberá abstener de exportarlas. El CICR sostiene que todos estos requisitos son vitales para garantizar que las armas convencionales no terminen en manos de quienes probablemente las utilicen para cometer crímenes de guerra o violaciones graves del derecho de los derechos humanos. Si se las aplica de la forma coherente, objetiva y no discriminatoria que se requiere, estas disposiciones ayudarán en gran medida a alcanzar el objetivo humanitario del tratado.
 

La gama de armas convencionales que abarca el texto y la inclusión de municiones, partes y componentes también reflejan el propósito humanitario del tratado. Tal como ha demostrado el estudio que realizó el CICR en 1999 titulado "Disponibilidad de armas y situación de los civiles en caso de conflicto armado", los escasos controles de las armas pequeñas y ligeras han facilitado la comisión de violaciones del derecho internacional humanitario y del derecho de los derechos humanos, además de haber obstaculizado las actividades de asistencia. Muchas de esas armas están ahora en circulación, pero como ha observado el secretario general de la ONU, "su valor depende del suministro ininterrumpido de municiones". Por ello, la restricción de las transferencias de municiones permitirá que el tratado alcance resultados positivos a corto plazo. Por último, en el instrumento se incluye la obligación de establecer registros e informes, lo que permitirá vigilar el cumplimiento de sus disposiciones y adoptar medidas de seguimiento, es decir contribuir a aplicar el tratado de la mejor manera posible.
 

La firma de este tratado es un logro importante, pero su verdadero éxito se medirá por los cambios que aporte a la vida de las personas en los años venideros. Si los Estados firmaran este instrumento pero continuaran transfiriendo, o manteniendo la opción de transferir, armas a partes beligerantes conocidas por haber cometido violaciones graves del derecho humanitario, se atentaría gravemente contra el propósito del tratado, o más bien contra su credibilidad. La interpretación y la aplicación de buena fe ayudarán a proteger la vida y el bienestar de millones de personas en todo el mundo. El CICR acoge con beneplácito las declaraciones que ya han realizado los Gobiernos acerca de su intención de aplicar el tratado de la forma más propicia posible para concretar sus objetivos. Alentamos a los Estados que aún no lo hayan hecho a hacer declaraciones de ese tipo al momento de firmar y ratificar el tratado. Instamos a los Estados que se adhieran al tratado y hagan todo lo que esté a su alcance para cumplir su propósito humanitario.
 

En la mayoría de los países en los que despliega actividades, el CICR se ve confrontado a las terribles consecuencias que tienen en los civiles los controles inadecuados de las transferencias internacionales de armas convencionales. Nos honra haber participado en este importante avance del derecho internacional y ansiamos seguir trabajando con ustedes para que las promesas de este tratado se hagan realidad lo más pronto posible.


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