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Ucrania: “Mi meta no es solo caminar, sino volver a hacerlo bien”

Mientras buscaba un lugar más seguro cerca de su hogar en Kúpiansk, en medio del conflicto armado, Oleksandr pisó un objeto desconocido. Después de perder su pierna, se unió al programa de rehabilitación del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) y, con cada paso que da, se vuelve más fuerte.

A man with two lower-leg prosthetic limbs stands in a rehabilitation centre beside parallel bars used for gait training. Exercise equipment is visible in the background of the bright therapy room.
CICR/Tetiana Oliinyk

Octubre de 2025

En el otoño de 2025, Oleksandr Konstaninopolski y su madre permanecían en Kúpiansk, una zona cercana a la línea del frente, devastada por las hostilidades. Sobrevivían con los pocos alimentos y el agua potable que les quedaban, con la esperanza de que, tarde o temprano, los bombardeos cesaran y la destrucción llegara a su fin. Aplazaron la decisión de abandonar su hogar hasta que ya no tuvieron más opción. 

Cuando nuestro apartamento sufrió daños, mi madre y yo decidimos que debíamos irnos. Teníamos que hallar un lugar más seguro en el que hubiera otras personas. Creíamos que, una vez allí, lograríamos ser evacuados”.

 

A man sitting down in a black t-shirt looks at the camera.
CICR/ Tetiana Oliinyk
CICR/ Tetiana Oliinyk

Oleksandr antes de recibir el alta hospitalaria.

Debían recorrer un kilómetro y medio bajo bombardeos y ataques de drones para llegar a un lugar más seguro. A los 500 metros, tuvieron que resguardarse y encontraron una casa con sótano. Allí había una estufa para calentarse y espacios donde dormir, que los ocupantes anteriores habían utilizado.

“Caminé por el sótano para ver qué había adentro. Un momento después, oí una fuerte explosión y caí al suelo. Bajé la mirada y vi que mi pie estaba prácticamente destrozado”.

Oleksandr logró salir de la casa arrastrándose. "Creo que me arrastré unos 400 metros. Después, mi madre y yo volvimos a oír el sobrevuelo de drones en la zona". Cerca de allí había una casa calcinada con un sótano, el único lugar bajo tierra donde podían refugiarse. 
 

Cuando los drones sobrevolaron, bajamos al sótano y pasamos la noche allí. No teníamos nada con qué vendarme la pierna. Fue un milagro que sobreviviera hasta la mañana siguiente. Todo el sótano quedó cubierto con mi sangre”.

A la mañana siguiente, su madre salió en busca de ayuda. Unos residentes de la zona llegaron con una bicicleta, el único medio de transporte disponible. "Me pusieron sobre la bicicleta y de esa manera llegamos al sótano de otro edificio que estaba habitado". 

Tiempo después, Oleksandr fue evacuado. Con la pierna envuelta en una sábana y un dolor tan intenso que ni los analgésicos lograban aliviar, lo trasladaron a Járkov, donde le amputaron la pierna por debajo de la rodilla.

Hoy en día, Oleksandr sigue sin saber qué fue lo que pisó en aquel sótano.  

Close up of a man's lower body wearing a sneaker on his left foot, with a healed amputation on his right. Crutches are leaning against a chair in the image.
CICR/ Tetiana Oliinyk
CICR/ Tetiana Oliinyk

Cuando su herida sanó, Oleksandr comenzó a prepararse para recibir su prótesis.

Julio de 2026

“Después de todo lo que había pasado y del dolor que había soportado, estaba preparado para la amputación”.

El doctor que operó a Oleksandr le dijo que había sobrevivido de milagro.
 

Me di cuenta enseguida de que no solo quiero caminar, sino volver a hacerlo bien. Esa es mi meta principal”.

Mientras aún estaba en el hospital, Oleksandr se enteró de un programa de rehabilitación física gestionado por el CICR y el Hospital Universitario de Járkov, adonde acudió cuando su herida sanó por completo. 

“Primero, me enseñaron los ejercicios que debía hacer en casa; luego, me llamaron y me pidieron que fuera para el proceso de ajuste de la prótesis”.

 Fue entonces cuando su principal objetivo comenzó a hacerse realidad y se puso en pie sobre ambas piernas por primera vez desde la operación. Cuando Oleksandr habla del momento en que dio sus primeros pasos con la prótesis, no puede evitar sonreír.  
 

A man with a prosthetic leg is standing and smiling with his prosthetist, who is wearing white scrubs and an ICRC badge.
CICR/ Tetiana Oliinyk
CICR/ Tetiana Oliinyk

Ricardo, miembro del equipo de rehabilitación física del CICR, y Oleksandr, tras el ajuste de su prótesis.

Mientras esperaba su prótesis de prueba, Oleksandr trabajó con fisioterapeutas para fortalecer y preparar sus músculos, y también entrenó por su cuenta. “Incluso Ricardo, el protesista, me dijo que nunca había visto a nadie adaptarse a una prótesis y empezar a caminar tan rápido”, cuenta Oleksandr. “Cuando di mis primeros pasos, fue como si de repente hubiera ganado más fuerza”. 

Oleksandr se dio cuenta de que gran parte de su rehabilitación depende enteramente de él. De hecho, todas las personas que lo han conocido en el hospital son testigos de su determinación. 

A man uses parallel rails to take steps on a prosthetic leg while physical rehabilitation staff watch on for any support needed.
CICR/ Tetiana Oliinyk
CICR/ Tetiana Oliinyk

Sesión de fisioterapia en el hospital.

“Recibir una prótesis no es el fin del camino”, cuenta Ricardo Jorge Teixeira Fernandes, líder de equipo del Programa de Rehabilitación Física del CICR en Járkov. “Es un proceso largo que requiere ajustes periódicos, rehabilitación y seguimiento. Pero no existe una prótesis que pueda reemplazar la determinación del paciente. El progreso de Oleksandr es el reflejo de su esfuerzo en cada una de las etapas de su rehabilitación”.

Hoy en día, Oleksandr puede caminar sin la ayuda de muletas, sube escaleras por su cuenta y puede ir a la tienda o dar un paseo por el parque.

“Mi madre vino a visitarme”, cuenta Oleksandr. “Yo quería que me viera caminar. Grabó un video y se lo mostró a mi abuela. Ella lloró cuando lo vio”.