Las zonas residenciales, los mercados y los lugares que acogen a personas desplazadas se han visto especialmente afectados y, según los informes, cientos de personas han perdido la vida. Esta situación suscita gran preocupación por la protección de la población civil y amenaza con agravar la mayor crisis humanitaria del mundo.
"El uso de drones no cambia las leyes de la guerra. La tecnología no exime a quienes la utilizan de las obligaciones que les impone el derecho internacional humanitario", afirmó Lorenzo Caraffi, jefe de la delegación del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) en Sudán.
De conformidad con el derecho internacional humanitario, quienes planifican, autorizan o llevan a cabo ataques deben distinguir siempre entre la población civil y los objetivos militares. Los ataques indiscriminados y desproporcionados están prohibidos. Deben adoptarse todas las precauciones factibles para reducir a un mínimo los daños a la población civil.
El CICR apoya a hospitales de todo Sudán con suministros médicos esenciales, equipos de cirujanos especializados y otras formas de asistencia para ayudarlos a hacer frente a la afluencia de heridos de guerra. En el primer semestre de 2026, los hospitales que cuentan con el apoyo del CICR registraron más de 2.700 pacientes con heridas por arma.
El CICR insta a todas las partes a que tengan en cuenta las consecuencias humanitarias previsibles del uso de drones armados, especialmente en zonas pobladas.
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