Somalia: cómo facilitar la reinserción social de los detenidos

05 febrero 2015
Somalia: cómo facilitar la reinserción social de los detenidos

En el marco de su labor en los centros de detención de Somalia, el CICR creó en 2013 un programa de formación profesional en la cárcel de Bossasso. Los detenidos pueden tomar cursos de carpintería, albañilería y costura. Los cursos duran seis meses y su nivel de dificultad varía en función de los conocimientos iniciales de los alumnos.

Lo único que había aprendido en su vida Mohamed, un recluso de una cárcel del norte de Somalia, era cómo disparar un arma.

Pero ahora, gracias a un programa para detenidos dirigido por el CICR, Mohamed y otros reclusos están aprendiendo carpintería, albañilería y costura, conocimientos que podrán utilizar en el mundo exterior.

"Nunca tuve la oportunidad de recibir formación para el trabajo", dijo Mohamed. "Gracias al CICR y a la dirección de la cárcel, me aceptaron en el curso de carpintería".

El CICR viene impartiendo a los reclusos cursos profesionales en la cárcel de Bossassa, situada en la región de Puntlandia (norte de Somalia), desde 2013. Los programas de formación profesional del CICR son fundamentales para el bienestar, la rehabilitación y la reinserción social de los detenidos.

Las visitas a detenidos son un aspecto esencial de la acción humanitaria que el CICR despliega en todo el mundo. El objetivo de esta actividad es velar por que las personas privadas de libertad reciban un trato humano y digno.

El CICR comenzó a visitar lugares de detención durante la Primera Guerra Mundial y, décadas después, sus delegados visitaron a Nelson Mandela cuando el carismático líder sudafricano se hallaba tras las rejas. En la actualidad, la Institución visita a 500.000 detenidos al año, en más de 90 países y territorios.

Mohamed tuvo sus primeros contactos con el CICR en 2012, cuando la Institución distribuía productos de higiene, por ejemplo jabón, y ayudaba a los reclusos a intercambiar mensajes con sus familiares.

Sesenta detenidos, mujeres y hombres, se han inscrito en los cursos de formación profesional, que tienen una duración de seis meses. Mohamed muestra a los visitantes el fruto de sus nuevos conocimientos de carpintería: una mesa y una silla.

"Puedo hacer todo lo que necesite para la casa, con madera. Estos conocimientos han cambiado mi vida", dijo Mohamed, que piensa enseñar carpintería a sus dos hijos.

"Ahora estoy lleno de energía", añadió. "En el futuro, cuando sea libre, voy a trabajar en un taller de carpintería. Con una pequeña inversión, podré instalar mi propio negocio y ser independiente".

Un instructor cuyos servicios son financiados por el CICR muestra a dos reclusas somalíes cómo usar una máquina de coser. El CICR imparte formación a 60 prisioneros en la cárcel de Bossasso, en el norte de Somalia, en oficios que podrán utilizar en el mundo exterior. Esos conocimientos les ayudarán a integrarse con éxito en la sociedad somalí una vez que hayan cumplido su condena. © CICR/Pedram Yazdi / SO-E-00678

Detenidos somalíes con uniformes rojos construyen una pared de ladrillos en terrenos de la cárcel de Bossasso. El programa de formación profesional del CICR enseña a los detenidos carpintería, costura y albañilería. © CICR/Pedram Yazdi / SO-E-00679

Los cursos de construcción del CICR permitirán a los hombres somalíes llevarse consigo una formación técnica una vez que hayan cumplido su condena y salgan al mundo exterior. El CICR considera que los detenidos deben reinsertarse en la sociedad y la formación profesional les permite hacerlo. © CICR/Pedram Yazdi / SO-E-00680

Los detenidos trabajan en la huerta, mientras un guardia recorre el lugar. Los programas de detención del CICR toman en cuenta todos los aspectos de las condiciones y el entorno de los detenidos, desde el trato individual, los contactos con los familiares, las garantías judiciales y el acceso al agua, hasta la nutrición, la salud y el saneamiento. © CICR/Pedram Yazdi / SO-E-00682

Un armazón de madera construido por los detenidos va tomando forma. Además de los programas de formación profesional, el CICR presta apoyo a proyectos de salud y suministra agua potable en varias cárceles de Somalia. © CICR/Pedram Yazdi / SO-E-00687

Mohamed, en primer plano, con uniforme rojo, dice que los nuevos conocimientos de carpintería que el CICR le ayudó a adquirir cambiaron su vida. "Hasta mejoró mi salud en la cárcel. Antes, estaba enfermo todo el tiempo, sin fuerzas para moverme. Ahora estoy lleno de energía, soy una nueva persona con un nuevo trabajo". © CICR/Pedram Yazdi / SO-E-00689

Un colaborador del CICR mantiene una entrevista privada con un recluso, a fin de evaluar si hay cuestiones humanitarias que las autoridades penitenciarias deberían solucionar. © CICR/Pedram Yazdi / SO-E-00690

Un funcionario de la cárcel abre una celda compartida para permitir el acceso de los delegados del CICR. Las autoridades detenedoras tienen una responsabilidad compleja, que exige muchos recursos y competencias especializadas. Cuando se produce un vacío o surgen preocupaciones, el CICR mantiene un diálogo confidencial con los responsables, a fin de crear conciencia y ayudar a introducir mejoras. © CICR/Pedram Yazdi / SO-E-00691

En una celda de la cárcel de Bossasso, un colaborador del CICR, de camisa blanca, reparte formularios de mensaje para que los detenidos puedan intercambiar noticias con sus familiares. Ayudar a los detenidos a que mantengan el contacto con sus seres queridos es un aspecto esencial de los programas de acción que el CICR despliega en las cárceles. © CICR/Pedram Yazdi / SO-E-00693

Tres colaboradores del CICR presentan al director de la cárcel su análisis de las condiciones. Ese análisis se elabora después de entrevistas privadas, en las que se pueden abordar todos los temas. © CICR/Pedram Yazdi / SO-E-00697

 

Todas las fotos: © CICR/Pedram Yazdi

Un instructor cuyos servicios son financiados por el CICR muestra a dos reclusas cómo usar una máquina de coser.

Un instructor cuyos servicios son financiados por el CICR muestra a dos reclusas cómo usar una máquina de coser.

Detenidos somalíes con uniformes rojos construyen una pared de ladrillos en terrenos de la cárcel de Bossasso.

Detenidos somalíes con uniformes rojos construyen una pared de ladrillos en terrenos de la cárcel de Bossasso.

Los cursos del CICR brindan a los somalíes una formación técnica útil para el futuro.

Los cursos del CICR brindan a los somalíes una formación técnica útil para el futuro.

Los detenidos trabajan en la huerta, mientras un guardia recorre el lugar.

Los detenidos trabajan en la huerta, mientras un guardia recorre el lugar.

Un armazón de madera construido por los detenidos va tomando forma.

Un armazón de madera construido por los detenidos va tomando forma.

Mohamed, de uniforme rojo, dice que los nuevos conocimientos que el CICR le ayudó a adquirir cambiaron su vida.

Mohamed, de uniforme rojo, dice que los nuevos conocimientos que el CICR le ayudó a adquirir cambiaron su vida.

Un colaborador del CICR mantiene una entrevista privada con un recluso.

Un colaborador del CICR mantiene una entrevista privada con un recluso.

Un funcionario de la cárcel abre una celda compartida para permitir el acceso de los delegados del CICR.

Un funcionario de la cárcel abre una celda compartida para permitir el acceso de los delegados del CICR.

En una celda de la cárcel, un colaborador del CICR reparte formularios para que los detenidos puedan escribir a sus familiares.

En una celda de la cárcel, un colaborador del CICR reparte formularios para que los detenidos puedan escribir a sus familiares.

Tres colaboradores del CICR presentan al director de la cárcel su análisis de las condiciones.

Tres colaboradores del CICR presentan al director de la cárcel su análisis de las condiciones.

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