Suiza: una ceremonia recuerda los peligros de las armas nucleares

06-08-2013 Reportaje

En una ceremonia que tuvo lugar hoy en la sede de la CICR en Ginebra, se plantó un retoño de un árbol de ginkgo biloba que sobrevivió a la bomba atómica de Hiroshima en 1945, para recordar las terribles consecuencias de las armas nucleares y como signo de esperanza de su eliminación.

Este ginkgo biloba es el primer retoño plantado en Suiza de un árbol de 200 años que sobrevivió a la bomba de Hiroshima.

El CICR y la ciudad de Hiroshima tienen un vínculo muy especial. El Dr. Marcel Junod, en ese entonces jefe de la delegación del CICR en Japón, fue el primer médico extranjero que entró en la devastada ciudad apenas un mes después del bombardeo, llevando consigo materiales médicos de necesidad urgente. Desde entonces, el CICR y el Movimiento de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja exhortan sistemáticamente a los Estados a que prohíban y eliminen las armas nucleares, convencidos de esta necesidad a partir de la impresionante realidad descrita por el Dr. Junod desde Hiroshima.

Fritz Bilfinger, delegado de la CICR, llegó a Hiroshima poco después de la explosión de la bomba y envió al Dr. Junod un telegrama en el que describía la situación de la ciudad.

Olivier Vodoz, vicepresidente de la CICR, expresó hoy en la ceremonia en Ginebra: “Las armas nucleares tienen un poder de destrucción único. Resulta casi imposible brindar asistencia humanitaria a las víctimas luego de una explosión nuclear, debido a la magnitud de la destrucción y al riesgo asociado con la exposición a la radiación ionizante. Creemos firmemente que los Estados deben asegurar que nunca más se empleen estas armas.”

Lea por qué es imposible prestar asistencia si se produjera una explosión nuclear.

El Dr. Junod se enfrentó a la grave realidad de la ausencia de atención médica en la ciudad bombardeada. La explosión había matado o herido al 90% de los médicos de Hiroshima. Había una necesidad urgente de sangre, pero la mayoría de los posibles donantes estaban muertos o heridos. Las memorias del Dr. Junod dan testimonio de las condiciones catastróficas que encontró en Hiroshima.

Más información sobre la vida y el trabajo de Marcel Junod en fotografías.

Las semillas y los retoños del árbol de 200 años que sobrevivió a la explosión han sido cuidados y protegidos durante las décadas transcurridas desde entonces y ahora se están plantando en todo el mundo. Durante la ceremonia de hoy, organizada en colaboración con Green Legacy Hiroshima y el Instituto de las Naciones Unidas para la Formación y la Investigación (UNITAR), el señor Vodoz leyó un extracto de las memorias de Hiroshima del Dr. Junod. Takashi Okada, representante permanente adjunto del Japón en Ginebra, pronunció palabras de aliento, en tanto que los alcaldes de Hiroshima y Nagasaki enviaron mensajes de agradecimiento. También asistió a la ceremonia Isabel Rochat, Consejera de Estado de la República y del Cantón de Ginebra.

La bomba atómica cayó sobre Hiroshima a las 8:15 del 6 de agosto de 1945. Cuando el Dr. Junod visitó la ciudad un mes más tarde, encontró la ciudad congelada en el tiempo. En su libro El tercer combatiente, escribe: “En lo que quedaba de la fachada de la estación, las agujas del reloj se habían detenido en el momento de caer la bomba. 8 horas 15 minutos. En la historia de la humanidad, era la primera vez que el comienzo de una nueva era se inscribía en la esfera de un reloj”.

Visite en nuestro sitio Web la sección sobre armas nucleares.

Fotos

Un minuto de silencio a las 8:15, en memoria del momento exacto en que la bomba atómica cayó sobre Hiroshima hace 68 años. 

Sede del CICR, Ginebra, Suiza, 6 de agosto de 2013.
Un minuto de silencio a las 8:15, en memoria del momento exacto en que la bomba atómica cayó sobre Hiroshima hace 68 años.
© CICR / T. Gassmann / v-p-ch-e-00999

Hiroko Miyahara, sobreviviente de la bomba atómica de Nagasaki en 1945, planta un retoño de un árbol de ginkgo biloba que sobrevivió al bombardeo de Hiroshima. 

Sede del CICR, Ginebra, Suiza, 6 de agosto de 2013.
Hiroko Miyahara, sobreviviente de la bomba atómica de Nagasaki en 1945, planta un retoño de un árbol de ginkgo biloba que sobrevivió al bombardeo de Hiroshima.
© CICR / T. Gassmann / v-p-ch-e-01000

Takashi Okada, representante permanente adjunto del Japón en Ginebra, ayuda a plantar el árbol de ginkgo biloba. 

Sede del CICR, Ginebra, Suiza, 6 de agosto de 2013.
Takashi Okada, representante permanente adjunto del Japón en Ginebra, ayuda a plantar el árbol de ginkgo biloba.
© CICR / T. Gassmann

El retoño recién plantado en la sede del CICR en Ginebra, con una placa conmemorativa. 

Sede del CICR, Ginebra, Suiza, 6 de agosto de 2013.
El retoño recién plantado en la sede del CICR en Ginebra, con una placa conmemorativa.
© CICR / T. Gassmann / v-p-ch-e-01001