Guinea-Bissau: el CICR restablece el suministro de agua corriente en São Domingos

10-04-2008 Reportaje

En el norte de Guinea-Bissau, a pocos kilómetros de la frontera con Senegal, la pequeña ciudad de São Domingos carecía, desde 1998, no sólo de electricidad sino de un recurso aún más valioso, el agua corriente, a pesar de estar ubicada junto al río Cacheu.

 

© ICRC 
   
Un tanque de 10.000 litros reparado por el CICR suministra agua a 10 surtidores y otros puntos de abastecimiento diseminados por toda la ciudad. 
         

Esa mañana de febrero de 2008, los gritos de las mujeres en el mercado y el bullicio general hacían olvidar fácilmente que la ciudad de São Domingos, cercana a la frontera entre Guinea-Bissau y Senegal, está situada en el corazón de una región particularmente afectada por diferentes conflictos.

A pedido de las autoridades de la ciudad, el CICR reparó y mejoró la red de distribución de agua. Gracias a la renovación de un tanque de 10.000 litros, conectado a un pozo alimentado por un generador, ahora se suministra agua a 10 surtidores con grifos y a otros puntos de abastecimiento diseminados por toda la ciudad.

Para lograr que el sistema sea autosuficiente y ecológico, el CICR tiene previsto reemplazar el generador por pa neles solares. El alcalde de la ciudad se ha comprometido a crear una asociación de gestión a fin de garantizar el funcionamiento del sistema en el largo plazo.

Para los 3.000 habitantes de la ciudad, la falta de agua corriente fue mucho más que una mera pérdida; también cambió los hábitos de la gente. Los surtidores de agua solían ser lugares de encuentro donde las mujeres intercambiaban noticias familiares; pero, cuando se acabó el agua, quedaron abandonados por años. Ahora, el acceso al agua potable limpia, de mejor calidad que la obtenida de los pozos de las aldeas, ayudará a erradicar ciertas infecciones de la piel y enfermedades diarreicas. Durante los 10 años en que la red de distribución de agua estuvo paralizada, algunas organizaciones humanitarias y privadas instalaron pozos de tanto en tanto, pero sin lograr satisfacer la demanda.

Los representantes de las autoridades locales, de la filial local de la Cruz roja, de las ONG y de grupos de mujeres estaban presentes cuando las primeras gotas de agua salieron de los grifos. Entre los espectadores, se encontraba Georgette. Nacida en São Domingos a finales de los años 1950, se vio obligada a huir del país con su familia durante la primera guerra de liberación, y se instaló en Senegal. Más tarde, regresó, pero, durante el conflicto de 1998, tuvo que exiliarse una vez más.

Al regresar a la ciudad donde nació, Georgette, que enseña técnicas de bordado y de tintura de telas, acostumbraba sacar agua de los pozos. Cuando éstos se secaron en mayo, el agua se almacenaba durante semanas en contenedores que le daban un color marrón. Ahora que se ha reparado la red, sus condiciones de trabajo han mejorado. " ¡También nos han devuelto la salud! " , dijo Georgette, satisfecha, al delegado de agua y hábitat del CICR.