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Guatemala: Buscarán niños desaparecidos en el conflicto armado interno

30-10-2000por Julie Lopez

Tomado de "región - América Central y Caribe - Nº 3

  El reportaje reproducido aquí y publicado en ese matutino en el mes de enero del 2000, fue ganador del tercer lugar en la categoría Prensa Escrita en el certamen: Premios Henry Dunant a la excelencia periodística 1999 - 2000, reconocimiento que otorga el CICR a los mejores reportajes publicados en radio, prensa escrita y televisión  

     

  La guerra no perdonó a los menores de edad. Muchos murieron y por lo menos 5,000 fueron separados de sus familias. Este año se iniciarán esfuerzos gubernamentales y no gubernamentales por encontrarlos.  

El duelo tocó a la puerta de Adriana Portillo el 26 de julio de 1981 mientras observaba un telenoticiero. Su hermano, desaparecido días antes, era identificado por las autoridades como uno de los cadáveres hallados en un reducto guerrillero.

Lejos estaba de imaginar que la información era un presagio del inquilino que se instalaría en su vida siete semanas después: un vacío más intenso como consecuencia de la desaparición de otros seis parientes, en cuenta sus hijas de 9 y 10 años, su hermana de 18 meses, su padre, de 70 y de origen salvadoreño, su madrastra y su cuñada.

 
 
   

CICR/El Salvador D. Laverrière
 
Portillo estaba a pocas cuadras de la casa de su progenitor, en la zona 11, cuando una premonición de algo terrible cobró realidad al ver el despliegue de docenas de soldados, elementos de la Policía Nacional y civiles alrededor de la residencia y la manzana.

Preguntó qué sucedía mientras, en silencio, sus oídos no daban crédito a las palabras del hombre a cargo del operativo: la casa es un reducto guerrillero, encontramos material para hacer bombas, pero no había nadie adentro. Desde la calle, podía observar que unos hombres limpiaban el piso de la vivienda con una manguera y escobas. De golpe se acordó de su hermana menor, de sus hijas y de que había llegado al lugar para celebrar el cumpleaños de su sobrino. En un instante el mundo se le vino encima.

Segundos después, el hombre afirmó que la familia estaba en el interior de la vivienda, e invitó a Portillo a entrar para comprobarlo. El miedo y la precaución le impidieron hacerlo, los mismos que la conminaron a salir del país y a no regresar si no hasta 15 años más tarde.

Volvió a Guatemala después de la Firma de la Paz, en 1997, para iniciar lo que ella ha llamado «un camino doloroso», la búsqueda de sus familiares y, en especial, de sus hijas y su hermana.

Las tres forman parte de los 5,000 menores de edad desaparecidos durante el conflicto armado, y registrados por la Comisión para el Esclarecimiento Histórico ( CEH).

Portillo indica que su caso es el número 87, el cual ha impulsado a poner en marcha el proyecto Dónde están los niños y las niñas?  

     

  Cifras de dolor  

El 13 por ciento de los infantes y adolescentes menores de 15 años fue asesinado o desaparecido en 1981, año con el índice más alto durante el conflicto armado, después de 1972, que alcanzó el 19 por ciento, de acuerdo con el estudio Guatemala: el rostro rural del desarrollo humano , auspiciado por el Sistema de Naciones Unidas.

El texto cita el documento Guatemala: Nunca Más , del proyecto arquidiocesano Recuperación de la Memoria Histórica, y consigna que casi la mitad del total de casos de muertos registrados -unos 86,318- dejó infantes huérfanos.

El caso de Portillo es uno más en las estadísticas. Sin embargo, pese al transcurso de 18 años y 4 meses después de las desapariciones, aún se le quiebra la voz cuando habla del tema y no ha desistido de encontrar a sus familiares. Le han llegado rumores de que hay dos personas muy parecidas a su cuñada y a su hermana en El Salvador.

De haber sobrevivido, su hermana, Alma Argentina Portillo, estaría por cumplir 20 años. Sus hijas, Rosaura y Glenda Carrillo Portillo, tendrían 28 y 27 años, respectivamente.

 
  Dónde están los niños y las niñas?  

La CEH señala que el 1 de abril de 1998 la familia Portillo solicitó la investigación de su ca so -siete familiares desaparecidos- al Ministerio Público (MP) sin resultado alguno. El 20 de agosto del mismo año, el Ejército trasladó por escrito que en sus archivos no aparece el tema.

Adriana Portillo no se cruzó de brazos aunque la denuncia fue asignada a un funcionario de la Fiscalía Metropolitana. De hecho, ya labora en el proyecto para la búsqueda de los niños, una idea que comenzó a desarrollar hace un año y medio. Incluso, ha contado con el apoyo de ONG en Estados Unidos como la Comisión Guatemalteca de Derechos Humanos y de Amnistía Internacional.

Actualmente, junto a su hermano Manuel y un grupo de estadounidenses, está trabajando para recaudar fondos para abrir una oficina en Guatemala y apoyar la que ya funciona en Chicago con el respaldo de la Fundación General Service.

Durante una conferencia de prensa en octubre pasado, en Washington DC., en EEUU., Portillo anunció que espera reunir a los menores desaparecidos con sus familias y, en el caso de los que murieron, que los padres tengan el derecho a la identificación de restos para poder reclamarlos.

   

Centenares de niños han exigido el aparecimiento de los padres, ahora los adultos reclaman el paradero de menores víctimas de la violencia de los años ochenta.

  El rastreo por el lado gubernamental  

El gobierno no ha echado en saco roto las recomendaciones de la CEH, entre las que figuran las recomendaciones específicas sobre niños desaparecidos, adoptados o separados ilegalmente de sus familias, dice Raquel Zelaya, titular de la Secretaría de la Paz (Sepaz).

Las recomendaciones, que abarcan la creación de una Comisión Nacional de Búsqueda de Niños, la solicitud de apoyo de Organizaciones No Gubernamentales nacionales e internacionales y de la promoción de leyes que permitan la revisión de adopciones hechas contra la voluntad o sin conocimiento de los padres naturales y la persona involucrada, figuran entre las razones que dieron origen a la Ley de la Comisión por la Paz y la Concordia, cuyo trámite aún no concluye en el Congreso de la República.

Zelaya agregó que el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia, Educación y la Cultura (Unicef) ofreció asesoría fundamentada en la experiencia similar en El Salvador. En ese sentido, mienbros del Frente Republicano (FRG) expusieron que una vez oficializados los nombramientos en el próximo gobierno, el tema en referencia será evaluado por las instancias correspondientes.

Por su lado, la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG) comparte la inquietud de establecer el paradero de los niños que, en el marco de la represión, fueron desvinculados del seno familiar.
 
  Julie Lopez es redactora del Diario Siglo XXI de Guatemala
 
  (El CICR no asume la responsabilidad de las opiniones expresadas por el autor del siguiente texto. La publicación del mismo no es una toma de posición del CICR.)