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Burundi: las matronas tradicionales asisten a las mujeres víctimas de la violencia

06-03-2003 Reportaje

“En medio de la noche me desperté porque escuché un ruido. Como las casas aquí no tienen puertas, me levanté para ver lo que sucedía. En ese momento, la luz de una linterna me encandiló totalmente y no pude identificar a mis agresores[... ] , pero sé que eran dos. Durante varias semanas, sentía dolores al orinar pero no fui al médico [... ] Me da tanta vergüenza...”

Es el testimonio de una mujer violada, una viuda que vive en un barrio del norte de la capital, Bujumbura. Su sobrina de 14 años fue también violada y sigue traumatizada. En esos barrios, situados en la periferia de Bujumbura, donde los combates entre grupos armados son hoy moneda corriente, muchas mujeres son víctimas de actos de violencia y los sufrimientos que éstos causan a menudo no hacen más que empeorar su condición de viudas, de desplazadas y de personas que viven en la indigencia extrema. Por lo general, son las muchachas jóvenes y las mujeres de edad las más expuestas a estos crímenes, sobre los cuales les cuesta mucho hablar.

El CICR llevó a cabo un estudio pormenorizado de las estructuras médicas existentes y realizó una serie de entrevistas con diferentes grupos de personas concernidas (mujeres, jóvenes, así como hombres casados que viven en esos barrios). Trazó luego un proyecto de apoyo psicosocial a las mujeres víctimas de la violencia. Con el respaldo de la oficina de asociaciones de los barrios del norte y la participación de las estructuras médicas públicas, el CICR decidió capacitar a un grupo de 60 parteras tradicionales, seleccionadas en las cuatro zonas de los barrios del norte. Esta capacitación, que se impartirá en marzo, abordará diversos aspectos de la salud reproductiva, permitiendo valorar a las part eras tradicionales dentro de su comunidad y potenciar su papel de referencia con respecto a las mujeres que, sin ellas, -por verguënza, falta de medios o ignorancia- no podrían recibir la asistencia necesaria para tratar las heridas físicas y psicológicas que provocan dichas agresiones.

Mia Ntahoban, psicóloga burundiana que forma parte del equipo médico del CICR, desempeña un papel determinante en la realización del proyecto. Según Mia, “ahora, durante la formación, las parteras aprenderán también a reconocer a las mujeres que han sido víctimas de actos de violencia, a fin de ofrecerles un acompañamiento psicológico mediante la escucha activa; esas mujeres destrozadas podrán así confiarse a ellas con toda confianza. Las parteras, que hasta entonces trabajaban en la clandestinidad casi total, serán valorizadas y podrán dirigir a las víctimas hacia estructuras médicas especializadas”.



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