El dilema de la asistencia de salud en Afganistán: ¿viajar por carreteras traicioneras para obtener ayuda o esperar hasta el amanecer?

30 septiembre 2016
El dilema de la asistencia  de salud en Afganistán: ¿viajar por carreteras traicioneras para obtener ayuda o esperar hasta el amanecer?
Obaidullah, de ocho años de edad, sufrió graves quemaduras en el pecho y el brazo derecho tras ser rociado con combustible. CC BY-NC-ND/CICR/Jessica Barry

En Afganistán, llegar a un hospital central puede significar una elección entre viajar por carreteras peligrosas por la noche y arriesgarse a morir por esperar al día siguiente. Con capacitación adicional, el dedicado personal de los hospitales locales puede tratar un abanico más amplio de lesiones y de ese modo reducir la necesidad de que los pacientes deban hacer viajes de varias horas.

Graves quemaduras habían abrasado la piel de dos menores atemorizados: un niño de solo ocho años de edad y una niña de cinco. El personal del hospital de Ghazni señaló que suelen derivar esos casos graves a Kabul.

Para la mayoría de las familias de Afganistán, llevar a sus seres queridos al hospital es muchas veces difícil y arriesgado. La autopista entre Ghazni y Kabul es conocida por el peligro que entraña. El viaje es traicionero por la presencia de bombas enterradas, enfrentamientos esporádicos y puestos de control amenazantes, así como por la posibilidad de sufrir accidentes de tránsito, que son más corrientes pero igualmente mortales. Los peligros se duplican al anochecer, cuando llegan muchos pacientes con heridas sufridas en combates en el frente de batalla.

Durante la era talibán de los años 90 y hasta 2004, el CICR tenía un equipo de cirujanos en el hospital de Ghazni. Todavía persisten muchos de los problemas que se afrontaban en esa época, como la falta de equipos modernos y la saturación de trabajo del personal. Y el hospital carece de cirujanos ortopédicos, vasculares o torácicos, así como de neurocirujanos, lo cual obliga al personal a enviar a los pacientes a Kabul, a tres horas en coche.

Así que, cuando un equipo de cirujanos del CICR llegó a Ghazni para una estancia de tres semanas este verano, en el marco de una misión de seis meses en hospitales del frente en Afganistán, los miembros del personal se pusieron muy contentos.

"¡Pensábamos que se habían olvidado de nosotros!", exclamó el cirujano general Sayed Mohammad Mobin, que trabaja en el hospital desde hace dieciséis años y recuerda al último equipo de cirujanos del CICR que estuvo destacado allí. "El regreso del CICR nos dio una gran motivación."

Surgical team head Dr Mirwais Mangal Khail inspects a patient recovering after an operation for a perforated ulcer, carried out using suturing techniques learned from the ICRC team.

Mirwais Mangal Khail, jefe del equipo de cirujanos, inspecciona a un paciente que se recupera de una operación por una úlcera perforada. La operación se llevó a cabo con técnicas de sutura aprendidas del equipo del CICR. CC BY-NC-ND/CICR/Jessica Barry

Ghazni está en un cruce entre cuatro provincias afectadas por el conflicto. Llegan personas con heridas de guerra y pacientes gravemente enfermos desde muchos kilómetros de distancia. Tras caer la noche, dados los peligros de la región, muchas familias dudan sobre trasladar al hospital a sus familiares heridos o enfermos cuando la vida del paciente no parece correr peligro inmediato. Sin embargo, esperar hasta el amanecer puede a veces resultar mortal.

Un solo puesto de control que no se pueda cruzar puede afectar a miles de civiles. El derecho internacional humanitario es aplicable a los conflictos armados y protege las instalaciones de salud, los pacientes, el personal médico y los vehículos que se utilicen con fines médicos. Retrasar a las ambulancias, colocar artefactos explosivos en las carreteras o ingresar en un hospital con armas y amenazar a su personal son violaciones de ese derecho.

Afortunadamente para los dos niños afganos con graves quemaduras, el equipo de cirujanos del CICR llegó mientras estaban en el hospital de Ghazni.

"No estábamos acostumbrados a tratar quemaduras", admite Shakeela Shahabi, una enfermera de sala afgana. "Así que generalmente enviábamos a los pacientes con quemaduras a Kabul."

El equipo del CICR recetó analgésicos a los niños e indicó duchas templadas antes de cambiarles las vendas, señaló Barbara Turnbull, jefa de proyecto del equipo de cirujanos del CICR. "Pronto notamos una mejora notable de su estado, que nos impresionó a todos", afirmó.

Ward nurse Shakeela Shahabi has learnt simple physiotherapy exercises for burns patients that can prevent burnt skin from tightening.

La enfermera de sala Shakeela Shahabi ha aprendido ejercicios sencillos de fisioterapia para los pacientes con quemaduras, que pueden prevenir que la piel quemada se tense. CC BY-NC-ND/CICR/Anne Bois d'Enghien

La fisioterapeuta del equipo también enseñó a Shakeela y a la madre de los niños algunos ejercicios sencillos que los menores podían hacer en casa para evitar que se tense su piel quemada, las denominadas contracturas.

El equipo del CICR habló con el personal del hospital sobre cómo lograr que se respeten las instalaciones de salud y su personal. El personal del centro indicó que está bajo una enorme presión de varios sectores, entre ellos los familiares de los pacientes y hombres armados que a veces llevan armas al hospital y exigen tratamiento prioritario. El personal del CICR sugirió colocar carteles con mensajes sobre la protección de los servicios de asistencia de salud y su personal, para que los portadores de armas puedan verlos.

La visita del equipo de cirujanos del CICR solo duró tres semanas, pero el personal del hospital la consideró un éxito. Shakeela afirmó que, aunque ella y la fisioterapeuta del CICR Anne Bois d'Enghien no hablaban el mismo idioma, "éramos como hermanas" al trabajar con los pacientes.