CICR: 160 años de ayudar a las personas afectadas por los conflictos armados y la violencia

CICR: 160 años de ayudar a las personas afectadas por los conflictos armados y la violencia

Artículo 17 febrero 2023 México Honduras El Salvador Nicaragua Guatemala

El 17 de febrero el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) cumple 160 años de acción humanitaria. Desde 1863 la organización ha trabajado –con la guía de los principios de neutralidad, imparcialidad e independencia– para ayudar a las personas afectadas por los conflictos armados y otras situaciones de violencia alrededor del mundo.

La historia del CICR es la historia de las personas que a lo largo de estos años han sufrido las consecuencias humanitarias de los conflictos y la violencia y que han depositado su confianza en los trabajadores humanitarios que día a día se esfuerzan por prevenir y aliviar la angustia y el dolor; hemos estado presentes en los momentos más dolorosos de miles de personas, y trabajado con ellas para construir respuestas que atiendan sus necesidades humanitarias.

Hoy el CICR tiene presencia en más de 100 países, en los que trabaja de la mano de sus socios del Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja. En México y América Central el CICR ha estado presente durante los conflictos armados internos que tuvieron lugar en Guatemala, El Salvador y Nicaragua –países en los que sigue teniendo presencia–, y en México y Honduras con el fin de proteger la vida y dignidad de las personas afectadas por la violencia armada.

A lo largo de estos años el CICR ha trabajado en México y América Central para que las personas separadas a raíz de la violencia y de la migración puedan tener noticias de sus seres queridos, para que las personas privadas de libertad reciban un trato humano, para que las personas que han perdido una parte de su cuerpo en el contexto de la migración o la violencia puedan tener acceso a la rehabilitación física, para que las personas migrantes y desplazadas tengan acceso a servicios humanitarios y reciban un trato digno, y para que las personas fallecidas sean tratadas con dignidad y se haga todo lo posible para devolverles su identidad y restituirlas a sus familias.

Proteger la vida y dignidad de las personas está en el corazón de nuestra acción humanitaria. Seguiremos esforzándonos para preservar la humanidad y reducir el sufrimiento.

En el aniversario 160 de nuestra acción humanitaria queremos agradecer a las personas que han confiado en nuestra labor neutral, imparcial e independiente y que nos han dejado acompañarlas; así como al personal humanitario que a lo largo de este tiempo ha dedicado sus esfuerzos a ayudar a quienes más lo necesitan.

En 2004 Santiago Zeferino salió de su país hacia Estados Unidos con la esperanza de encontrar oportunidades para prosperar. Mientras recorría la ruta migratoria fue atacado por un grupo de personas armadas con machetes, quienes provocaron que cayera del tren y perdiera una pierna. “Uno entra en depresión porque uno no acepta el problema que tiene (la amputación). Pero acepté luego que ya no tenía una pierna y eso no me iba a quitar los sueños que un día tuve. Todavía los sueños los puedo volver realidad", cuenta Santiago. Trabajamos para que las personas que sufren una amputación, ya sea por algún accidente o por ser víctimas de la violencia armada, tengan acceso a la rehabilitación física y a una prótesis u órtesis para que puedan continuar su proyecto de vida.
En 2004 Santiago Zeferino salió de su país hacia Estados Unidos con la esperanza de encontrar oportunidades para prosperar. Mientras recorría la ruta migratoria fue atacado por un grupo de personas armadas con machetes, quienes provocaron que cayera del tren y perdiera una pierna. “Uno entra en depresión porque uno no acepta el problema que tiene (la amputación). Pero acepté luego que ya no tenía una pierna y eso no me iba a quitar los sueños que un día tuve. Todavía los sueños los puedo volver realidad", cuenta Santiago. Trabajamos para que las personas que sufren una amputación, ya sea por algún accidente o por ser víctimas de la violencia armada, tengan acceso a la rehabilitación física y a una prótesis u órtesis para que puedan continuar su proyecto de vida.
Sin importar el tiempo transcurrido, las personas fallecidas tienen derecho a ser tratadas e inhumadas de forma digna, y sus familiares a despedirse de ellas de acuerdo con sus tradiciones. En 2022 Manuela Rivera recuperó e inhumó a su hijo fallecido durante el conflicto armado interno en Guatemala. Junto con él otras 22 personas fueron inhumadas por su comunidad. 21 de ellas no fueron identificadas, por lo que fueron inhumadas de forma individualizada, dando la posibilidad de ser reclamadas por sus familias en el futuro.
Sin importar el tiempo transcurrido, las personas fallecidas tienen derecho a ser tratadas e inhumadas de forma digna, y sus familiares a despedirse de ellas de acuerdo con sus tradiciones. En 2022 Manuela Rivera recuperó e inhumó a su hijo fallecido durante el conflicto armado interno en Guatemala. Junto con él otras 22 personas fueron inhumadas por su comunidad. 21 de ellas no fueron identificadas, por lo que fueron inhumadas de forma individualizada, dando la posibilidad de ser reclamadas por sus familias en el futuro.
Junto a sus dos hijos y estando embarazada, Judith tuvo que abandonar su casa en Tegucigalpa, luego recibir amenazas por parte de grupos armados. Con ello perdió no solo su hogar, sino también su medio de subsistencia: la costura. Con apoyo del CICR fue reubicada en un lugar seguro a través de la ruta de atención a personas desplazadas por la violencia. Ella y sus hijos también recibieron apoyo y acompañamiento en salud mental. “El apoyo psicosocial nos ha permitido hacerle frente a la situación y a sanar heridas abiertas”. Trabajamos para que las personas desplazadas tengan un lugar seguro para vivir, recuperen sus medios de subsistencia y continúen con su proyecto de vida.
Junto a sus dos hijos y estando embarazada, Judith tuvo que abandonar su casa en Tegucigalpa, luego recibir amenazas por parte de grupos armados. Con ello perdió no solo su hogar, sino también su medio de subsistencia: la costura. Con apoyo del CICR fue reubicada en un lugar seguro a través de la ruta de atención a personas desplazadas por la violencia. Ella y sus hijos también recibieron apoyo y acompañamiento en salud mental. “El apoyo psicosocial nos ha permitido hacerle frente a la situación y a sanar heridas abiertas”. Trabajamos para que las personas desplazadas tengan un lugar seguro para vivir, recuperen sus medios de subsistencia y continúen con su proyecto de vida.
Bryan Eduardo desapareció el 6 de febrero de 2018 en Nayarit, México. Desde entonces, su mamá, la señora Virginia Garay, ha dedicado su vida a buscarlo. “No tenía idea de cómo se buscaba, de qué tenía que hacer... tenemos que buscar en cualquier lado... es salir, levantarte todas las mañanas y pensar ‘¿ahora a dónde nos toca ir?, ¿hoy vamos a programar una búsqueda en penales, en centros de rehabilitación?’ Es no parar”. Miles de familias en México y América Central continúan buscando a sus seres queridos. Desde el CICR las acompañamos con información que las ayude en su búsqueda y para que puedan acceder a sus derechos. También trabajamos con las autoridades para fortalecer la respuesta humanitaria a las familias.
Bryan Eduardo desapareció el 6 de febrero de 2018 en Nayarit, México. Desde entonces, su mamá, la señora Virginia Garay, ha dedicado su vida a buscarlo. “No tenía idea de cómo se buscaba, de qué tenía que hacer... tenemos que buscar en cualquier lado... es salir, levantarte todas las mañanas y pensar ‘¿ahora a dónde nos toca ir?, ¿hoy vamos a programar una búsqueda en penales, en centros de rehabilitación?’ Es no parar”. Miles de familias en México y América Central continúan buscando a sus seres queridos. Desde el CICR las acompañamos con información que las ayude en su búsqueda y para que puedan acceder a sus derechos. También trabajamos con las autoridades para fortalecer la respuesta humanitaria a las familias.