Tratado sobre el Comercio de Armas: debemos poner fin a la transferencia irresponsable de armas

24 agosto 2015

Primera Conferencia de los Estados Partes en el Tratado sobre el Comercio de Armas, en Cancún, México, del 24 al 27 de agosto. Declaración del presidente del CICR, Peter Maurer, transmitido a la Conferencia en forma de mensaje en vídeo.

Tengo el honor de dirigirme a ustedes hoy, en esta ocasión histórica que representa la Primera Conferencia de los Estados Partes en el Tratado sobre el Comercio de Armas, instrumento que promete reducir los enormes sufrimientos humanos causados por la disponibilidad generalizada y deficientemente reglamentada de armas convencionales.

El Tratado sobre el Comercio de Armas establece una normativa mundial para que las transferencias de armas se efectúen de manera responsable. Al exigir a los Estados Partes que tomen en cuenta el respeto del derecho internacional humanitario y el derecho de los derechos humanos en las decisiones relacionadas con la transferencia de armas y que adopten medidas para prevenir la desviación de armas, este Tratado ayudará a que las armas no terminen en manos de quienes las usarían para cometer crímenes de guerra, violaciones graves de los derechos humanos y otros delitos graves.

Mientras las armas siguen fluyendo, sea a través de transferencias abiertas o encubiertas o de la desviación, hacia algunos de los conflictos armados más brutales, como los que hoy se desarrollan en algunas partes de Oriente Próximo y de África, existirá la urgente necesidad de acortar la distancia entre el derecho y la práctica.

Al adoptar este instrumento, los Estados han reconocido que ya no es posible considerar las armas y las municiones sólo como un artículo comercial más. Han reconocido que las transferencias de armas exigen precauciones particulares debido a los daños devastadores e irreparables que causan cuando las armas caen en las manos equivocadas. Y han reconocido explícitamente que el comercio de armas responsable se basa en la cooperación, la transparencia y el intercambio de información, elementos críticos para la construcción de confianza entre los Estados y, por ende, para la eficacia del Tratado.

El objetivo del Tratado, consistente en incrementar la responsabilidad y la transparencia del comercio internacional de armas convencionales, dependerá no sólo de que los Estados implementen los requisitos en él establecidos, sino también de la apertura y la transparencia de los foros establecidos en virtud del Tratado para examinar su implementación y su funcionamiento, en particular de la Conferencia de los Estados Partes. Un fuerte nivel de transparencia, sobre todo en los informes inicial y anual estipulados en el Tratado y en la revisión de su funcionamiento por la Conferencia de los Estados Partes, facilitará la cooperación y fomentará la confianza necesaria para el éxito del Tratado. El CICR insta a los Estados Partes a tener presente este aspecto en las decisiones que adopten esta semana, particularmente con respecto a las normas de procedimiento y al mecanismo de presentación de informes.

Nunca se resaltará lo suficiente la enorme importancia del Tratado sobre el Comercio de Armas y del hito que representa esta Primera Conferencia de los Estados Partes. Si hoy hemos alcanzado esta instancia, es gracias a todos los que trabajaron incansablemente durante la última década y media para hacer realidad este Tratado: los Estados que impulsaron el proceso que condujo a su adopción; las Naciones Unidas y el Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, cada uno de los cuales llamó la atención acerca del alto costo humano de las transferencias deficientemente reglamentadas; y, por supuesto, las organizaciones no gubernamentales que primero exhortaron a adoptar un tratado sobre el comercio de armas, hace unos quince años. En este sentido, se ha de reconocer el importante papel desempeñado por la coalición de ONG "Control Arms" en la concreción del Tratado, así como los valiosos conocimientos y la asistencia que ahora aportan a las actividades relativas a su universalización e implementación.

En la fase de implementación del Tratado, cuyo punto de partida es esta Conferencia, se deben sostener y, si es posible, intensificar los esfuerzos concertados de los Estados, las organizaciones internacionales, las ONG y el CICR. Nuestra labor recién comienza. No sólo debemos luchar para lograr la mayor adhesión posible al Tratado, sobre todo de los Estados que participan en el comercio de armas, sino que además es fundamental asegurar que sus obligaciones esenciales se implementen al pie de la letra, particularmente a través del establecimiento de sistemas nacionales de control eficaces.

En este sentido, me preocupa la brecha entre el deber de hacer respetar el derecho internacional humanitario en el ámbito de las transferencias de armas y las prácticas de transferencia que numerosos Estados aplican en la realidad. El CICR es testigo directo de esta brecha en muchos países, en los que presenciamos las terribles consecuencias para los civiles de la disponibilidad generalizada de armas y de su uso indebido, que facilitan las violaciones del derecho internacional humanitario, ponen en peligro la asistencia médica vital y la ayuda humanitaria, provocan desplazamientos y prolongan los conflictos armados. Mientras las armas siguen fluyendo, sea a través de transferencias abiertas o encubiertas o de la desviación, hacia algunos de los conflictos armados más brutales, como los que hoy se desarrollan en algunas partes de Oriente Próximo y de África, existirá la urgente necesidad de acortar la distancia entre el derecho y la práctica.

La verdadera dimensión del éxito del Tratado sobre el Comercio de Armas será la medida en que este instrumento logre acortar esa distancia y cambiar la vida de las personas en los años venideros. Si los Estados se adhieren al Tratado pero siguen transfiriendo armas a beligerantes con antecedentes de haber cometido crímenes de guerra o violaciones graves de los derechos humanos, la finalidad humanitaria y la credibilidad del Tratado sobre el Comercio de Armas quedarán considerablemente menoscabadas.

 

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