Guerra civil en Sudán del Sur

El conflicto causa desplazamientos, separa familias y destruye el sistema de salud. Algunos lugares están tan aislados que la entrega de alimentos debe realizarse mediante lanzamientos aéreos.

El desplazamiento masivo ha elevado drásticamente el número de personas que viven en Aburoc, Sudán del Sur. Esto genera una elevada demanda de los recursos básicos, como el agua. CC BY-NC-ND / CICR / Alyona Synenko

El desplazamiento masivo ha elevado drásticamente el número de personas que viven en Aburoc, Sudán del Sur. Esto genera una elevada demanda de los recursos básicos, como el agua.
CC BY-NC-ND / CICR / Alyona Synenko

La vida de todas las familias de Sudán del Sur ha sido afectada por el conflicto armado que se desató en 2013 y que se ha extendido a lo largo de todos estos años.

La violencia constante ha tenido efectos devastadores en todos los ámbitos de la vida: ha puesto en riesgo el acceso a los alimentos, al agua potable, a la asistencia de salud básica y a la educación.

Millones de personas se han visto obligadas a huir de sus hogares una y otra vez, y a abandonar todo lo que tenían, incluso cosechas y ganado. Mujeres, niños y ancianos han tenido que permanecer en zonas pantanosas alejadas durante meses y meses, y subsistir únicamente a base de frutos silvestres. Cuando regresan a sus hogares, los saqueos constantes dificultan y hasta impiden, a veces, retomar la vida normal.

Poco a poco, los desplazamientos recurrentes, la falta del respeto a la población civil y sus bienes, y la alteración de los mercados y del comercio han tenido consecuencias catastróficas para algunas zonas de Sudán del Sur.

El número de personas que sufren a raíz de la violencia en Sudán del Sur revela el nivel de brutalidad ejercida contra los civiles. Sobre una población de 12 millones de habitantes, una de cada tres personas se ha desplazado y una de cada dos padece hambre en un nivel extremo y precisa asistencia alimentaria. 

El largo conflicto está separando un número incalculable de familias. Cerca de dos millones de personas han huido por las fronteras de Sudán del Sur y otros dos millones se han desplazado en su propio país.

Peter Maurer, presidente del CICR

En 2017, decenas de miles de personas huyeron de la guerra civil en Sudán del Sur, en la región del Alto Nilo, a causa de los enfrentamientos que tienen lugar en esa zona. Para algunos, era la segunda o tercera vez que se veían obligados a dejar todo y escapar. Debieron mudarse a refugios improvisados y precarios. La situación empeoró más adelante, cuando debieron afrontar las inclemencias del clima con la caída de las primeras lluvias estacionales.

Ante un recrudecimiento de la violencia por la guerra civil en Sudán del Sur, el equipo quirúrgico del CICR trabajó día y noche en el hospital de Kodok. CC BY-NC-ND / CICR / Alyona Synenko

"Tengo que hacer fila durante horas y horas para conseguir agua." Nyanini, una joven de diecinueve años de Kodok, se mantiene a ella misma y a su madre vendiendo té. CC BY-NC-ND / CICR / Alyona Synenko

También a raíz de la intensificación de la violencia en las cercanías de Maiwut el CICR debió evacuar a mediados de 2017 a todo el personal y a los pacientes de esa localidad.

Debido a las copiosas lluvias, el avión dispuesto para el traslado no pudo aterrizar en Maiwut, por lo cual los evacuados tuvieron que transportarse por tierra hasta Pagak, en la frontera con Etiopía. Desde allí, la evacuación continuó por aire hasta Old Fangak. Veintidós pacientes que necesitaban seguimiento quirúrgico fueron trasladados a Old Fangak.

El conflicto en Sudán del Sur: la salud en riesgo

Sudán del Sur es uno de los países del mundo con peor acceso a la asistencia de salud. Sumado al conflicto que azota el país, muchas personas no logran llegar a los hospitales o las clínicas para atenderse. En 2017, los hospitales a los que el CICR presta apoyo recibieron y atendieron a un número considerablemente mayor de personas heridas con respecto al mismo período del año anterior. Para septiembre, nuestros equipos ya habían realizado más de 590 evacuaciones médicas, cifra que supera el total registrado en 2016. El CICR evacúa a personas heridas de bala en todo Sudán del Sur y las traslada a hospitales para que puedan recibir atención médica.

Ante un recrudecimiento de la violencia por la guerra civil en Sudán del Sur, el equipo quirúrgico del CICR trabajó día y noche en el hospital de Kodok. CC BY-NC-ND / CICR / Alyona Synenko

Ante un recrudecimiento de la violencia por la guerra civil en Sudán del Sur, el equipo quirúrgico del CICR trabajó día y noche en el hospital de Kodok. CC BY-NC-ND / CICR / Alyona Synenko

Visitar a los detenidos en Sudán del Sur

Por el aislamiento y la dependencia, las personas privadas de libertad se vuelven muy vulnerables. Asimismo, en la mayoría de los países, las cárceles rara vez son una prioridad, y los recursos económicos que se les asigna suelen insuficientes.

En Sudán del Sur, esta situación se ha exacerbado debido a años de conflicto armado y de una profunda crisis económica. Aquí, la mayoría de los detenidos depende de sus familiares para obtener artículos esenciales, como alimentos, jabón y ropa adicionales. Pero muchas familias ya no están en condiciones de ayudar a sus parientes detenidos, quienes pierden un apoyo vital para sobrevivir y, por ende, quedan más aislados que nunca.

El CICR trabaja en lugares de detención para seguir de cerca el trato que reciben los reclusos y sus condiciones de vida, y responde a las necesidades humanitarias más urgentes.

Ante un recrudecimiento de la violencia por la guerra civil en Sudán del Sur, el equipo quirúrgico del CICR trabajó día y noche en el hospital de Kodok. CC BY-NC-ND / CICR / Alyona Synenko

El personal del CICR y de la Cruz Roja de Sudán del Sur pesa a los detenidos para seguir de cerca la malnutrición. Los detenidos que sufren malnutrición reciben productos para su alimentación. CC BY-NC-ND / CICR / Alyona Synenko