Preguntas frecuentes: el enfoque confidencial del CICR
En una época en la que cualquier persona puede denunciar violaciones de las normas, ya sea en línea o en las redes sociales, el enfoque confidencial del CICR salva vidas. Esta es nuestra explicación de por qué la confidencialidad es central para nuestra labor, cuando nos expresamos públicamente, y cómo está reconocido nuestro enfoque en el derecho.
-
Las redes sociales y la tecnología móvil han cambiado la forma en la que las personas ven el mundo y entienden lo que sucede a su alrededor, a menudo en tiempo real. Nos han cambiado a nosotros también: utilizamos las redes sociales todos los días para dar a conocer las historias de las personas a quienes ayudamos, explicar nuestra labor y hablar sobre los temas que consideramos importantes.
Pero, cuando se trata de nuestras operaciones en el terreno, la confidencialidad sigue siendo primordial. Hoy en día, las personas esperan tener acceso inmediato a la información sobre las atrocidades que se comente en los conflictos armados, y reconocemos que esto pone a nuestro enfoque bajo presión. De todos modos, la confidencialidad sigue siendo lo mejor para las víctimas de conflictos armados u otras situaciones de violencia: es una forma de establecer relaciones de confianza, obtener acceso a las personas a quienes intentamos ayudar, y velar por su seguridad y la de nuestro personal.
Nuestro enfoque no es la única manera de abordar los abusos del DIH. Desde nuestra perspectiva, otros métodos más públicos complementan nuestra política de confidencialidad, que se trata de un enfoque probado y comprobado que nos permite acudir en ayuda de las personas en el momento, en lugar de hacerlo más adelante.
-
El CICR trabaja sobre el terreno en zonas de conflicto armado, mediante la entrega de alimentos y prestación de tratamiento médico para las personas atrapadas en los enfrentamientos, ayuda para la reconstrucción de infraestructura dañada y promoción del respeto del derecho internacional humanitario (DIH).
Para obtener acceso a las comunidades afectadas, generamos relaciones de confianza mediante el diálogo confidencial con todas las partes en un conflicto armado o aquellas involucradas en otras situaciones de violencia. La confidencialidad es la llave que nos abre puertas que de otro modo permanecerían cerradas. Sin ella, corremos el riesgo de no poder acceder a las personas que nos necesitan ni llegar a los lugares donde debemos trabajar.
Gracias a la confidencialidad, hablamos con franqueza con las personas, los grupos y las partes que de otro modo no estarían preparados para hablar con nosotros, y entablamos las relaciones que son fundamentales para encontrar soluciones. Asimismo, nos permite evitar politizar temas en el debate público y protegemos la seguridad de nuestro personal en el terreno y de las comunidades a las que brindamos asistencia.
Nuestra práctica y nuestra política de confidencialidad tienen raíces muy profundas y se desprenden directamente de nuestros Principios Fundamentales de neutralidad e independencia.
-
Nuestro objetivo se centra siempre en ayudar a las víctimas de los conflictos armados y otras situaciones de violencia, y sabemos por experiencia que el diálogo confidencial es vital para lograrlo. Gracias a la confidencialidad, podemos mantener un diálogo con todas las partes en un conflicto, y podemos responder mejor ante violaciones del derecho o abusos en el momento en que ocurren, en lugar de hacerlo después.
La confidencialidad no es sinónimo de complacencia, ni es incondicional. Nos expresamos públicamente sobre algunas cuestiones y podemos denunciar a una parte en particular. Pero solo denunciamos cuando hemos agotado todos los demás medios razonables para influir a esa parte, sin haber producido el resultado deseado.
Es una decisión que nunca se toma a la ligera. Trabajamos en muchos lugares donde el escrutinio externo —por no hablar de la crítica pública— es muy mal recibido. Toda decisión de denunciar públicamente a las partes debe contemplar el riesgo que podría suponer para las personas a las que intentamos ayudar, si no pudiéramos brindar la protección y la asistencia, que es nuestro propósito primordial. Para nosotros, la confidencialidad no es equivalente al silencio, sino que implica entablar un diálogo constante con todas las partes, tratando de resolver los problemas cuando se presentan.
-
Nuestros modos de acción son los métodos que utilizamos para persuadir a las autoridades de que cumplan las obligaciones que les competen en favor de las personas, a nivel tanto individual como colectivo, en virtud del DIH.
Mediante el diálogo bilateral y confidencial, la persuasión tiene por finalidad convencer a una autoridad de que adopte medidas dentro de su ámbito de responsabilidad o incumbencia. Este modo de acción ha sido siempre el predilecto del CICR.
La búsqueda de apoyo exterior implica la movilización de terceros influyentes, por ejemplo, Estados, organizaciones regionales, empresas privadas, miembros de la sociedad civil o religiosa que tengan una relación privilegiada con las autoridades concernidas. Escogemos cuidadosamente a estos terceros y solo nos dirigimos a los que creemos que serán capaces de respetar la naturaleza confidencial de la información que se les facilite.
Puede recurrirse a la denuncia pública cuando una autoridad haya escogido ignorar o violar, de manera deliberada, sus obligaciones, y la persuasión —aunque haya mediado el apoyo de terceros influyentes— no haya sido eficaz. En ciertas circunstancias, es probable que decidamos apartarnos de nuestra tradición de confidencialidad. Este modo de proceder es peculiar de nuestro enfoque de protección, centrado en la violación inminente o comprobada de una norma que protege a las personas.
Además de nuestras actividades de sensibilización sobre la responsabilidad, prestamos apoyo a las autoridades que no tienen la capacidad de tomar acciones, a fin de permitirles asumir sus responsabilidades. Cuando las autoridades competentes no toman, o no pueden tomar, las medidas adecuadas —debido a incapacidad material, inexistencia de autoridades, falta de voluntad— el CICR puede actuar haciendo directamente frente a las necesidades de las personas afectadas, mediante actividades de sustitución. Si la situación es crítica, el CICR actúa primero y dialoga después con las autoridades, con el fin o bien de persuadirlas de que tomen las medidas adecuadas o de estudiar con ellas las posibles soluciones.
-
La discreción tiene sus límites, y nos reservamos el derecho de pronunciarnos, publicar nuestras conclusiones o suspender nuestras actividades en casos excepcionales. Si nuestro diálogo bilateral confidencial es infructuoso, podemos compartir nuestras preocupaciones con terceras partes escogidas cuidadosamente, con miras a influir en el comportamiento de las partes en un conflicto armado o en aquellas involucradas en otras situaciones de violencia, o también recurrir a las denuncias públicas.
Debido a que este enfoque conlleva riesgos reales para las personas a las que procuramos ayudar —y esas personas son nuestra principal prioridad— son muchas las condiciones específicas que deben cumplirse antes de que nos pronunciemos públicamente:
- las violaciones deben ser importantes y repetidas o susceptibles de repetirse;
- nuestro personal tiene que haber presenciado esas violaciones, o al menos tener información de fuentes confiables y verificables;
- las representaciones bilaterales confidenciales tienen que haber sido insuficientes para evitar las violaciones;
- este tipo de expresión pública debe priorizar el interés de las personas afectadas o amenazadas.
También es válido recordar que, con periodicidad, ofrecemos evaluaciones de la situación humanitaria en países afectados por conflictos armados y, con frecuencia, pedimos atención para las cuestiones humanitarias, por ejemplo, mediante la publicación de comunicados de prensa sobre la necesidad de proteger las instalaciones médicas y al personal de salud, el trabajo con periodistas y fotógrafos para poner de relieve una situación humanitaria grave, o compartir esta información a través de nuestros canales de redes sociales todos los días.
-
El enjuiciamiento de crímenes internacionales es esencial. Como guardián del DIH, el CICR respalda los procesos de enjuiciamiento de esos delitos en el marco de la legislación nacional, así como a establecer tribunales penales internacionales. Cuando nos comunicamos de manera confidencial con las partes en un conflicto armado, las instamos a prevenir o poner fin a las violaciones reales o potenciales del derecho, a evitar que esas violaciones vuelvan a ocurrir, y a castigar a sus responsables.
Sin embargo, estas intervenciones confidenciales en tiempo real no están destinadas a ser utilizadas en procedimientos judiciales, sino a orientar la atención de las partes a nuestras preocupaciones y a que las aborden mediante sus propias investigaciones u otras medidas para que cambien su comportamiento y respeten el DIH. Si lo que les decimos a las partes o los documentos que redactamos se usara en procedimientos judiciales, esto pondría en riesgo el diálogo confidencial, que es crucial para nuestra capacidad de operar y de proporcionar asistencia y protección sobre el terreno. Por eso, si bien apoyamos las iniciativas destinadas a enjuiciar y castigar a los responsables de violaciones graves del DIH, no participamos en los procedimientos judiciales ni nos pronunciamos públicamente sobre casos específicos.
-
Sí. La importancia de nuestro enfoque confidencial cuenta con amplio reconocimiento tanto a nivel internacional como local.
A nivel internacional, la Corte Penal Internacional, el Mecanismo de las Naciones Unidas para Tribunales Penales Internacionales, el Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia, el Tribunal Penal Internacional para Ruanda, el Tribunal Especial para Líbano, las Salas Especiales para Kosovo y el Tribunal Especial para Sierra Leona reconocieron, ya sea en su jurisprudencia o en las normas de procedimiento y prueba, que el CICR tiene derecho a negarse a proporcionar información confidencial. No se ha concedido este derecho a ninguna otra organización, una manera de reconocer la confidencialidad como la piedra angular de nuestra labor.
En el plano nacional, cerca de 100 países han acordado garantías judiciales específicas para que se respete la confidencialidad del CICR, ya sea mediante la adopción de legislación o mediante un acuerdo bilateral. En general, estos instrumentos estipulan que no se puede requerir al CICR ni a su personal que presten declaración.
Por otra parte, como el CICR entrega sus informes a las partes con carácter confidencial, tiene derecho a insistir en que sus destinatarios no divulguen esta información.