Sudán del Sur, quince años de independencia: Cuatro décadas de apoyo a la población afectada por el conflicto armado
Sudán del Sur cumple quince años de la declaración de su independencia, y son millones las personas que continúan viviendo con las consecuencias del conflicto armado, el desplazamiento y el acceso limitado a los servicios esenciales. Durante más de 40 años, el CICR, ha trabajado junto con las comunidades de todo el país para ayudar a las personas a sobrevivir al conflicto, recuperarse de las heridas y rehacer su vida. A través de estos momentos captados a lo largo de los años, damos una mirada retrospectiva al camino recorrido y las necesidades humanitarias que siguen presentes.
Después de quince años, las necesidades humanitarias siguen aumentando
En julio de 2011, el mundo vio nacer a su nación más joven, Sudán del Sur, con la esperanza de un futuro más pacífico. Quince años después, muchas comunidades continúan enfrentando las consecuencias diarias del conflicto armado, la violencia, los desplazamientos, la inseguridad alimentaria y las perturbaciones climáticas.
La situación humanitaria se ha vuelto más difícil en los últimos meses. Debido a que los enfrentamientos se reanudaron a fines de 2025, miles de familias se han visto forzadas a huir de sus hogares, sus medios de subsistencia se han alterado y el acceso a los cuidados de salud se ha reducido. Al mismo tiempo, la llegada de personas que huyen del conflicto armado en Sudán, así como la reducción del financiamiento humanitario, están agregando presión a los servicios que ya están saturados. Unos 199.300 refugiados de Sudán del Sur regresaron a su país durante 2025, entre ellos, 151.600 que huyeron de Sudán a causa de la intensificación de la violencia y la inseguridad alimentaria.
A fin de permanecer junto a estas comunidades, el CICR ha debido adaptarse a las necesidades humanitarias cambiantes a la vez que mantiene una prioridad constante: proteger la vida y preservar la dignidad humana.
2025. Después de huir de Sudán del Sur en 2013, Adut Madut se vio forzada a regresar cuando el conflicto armado estalló en Sudán. En Kuajok, el CICR ayudó a su familia con alimentos, artículos de primera necesidad y apoyo a los medios de subsistencia para que puedan rehacer su vida.
Cuando cada minuto cuenta
El acceso a la atención de salud vital sigue siendo uno de los mayores desafíos humanitarios del país.
Durante los primeros seis meses de 2026, el CICR evacuó a 266 pacientes heridos de zonas afectadas por el conflicto armado en todo el país, un incremento del 50 % comparado con el mismo periodo en 2025. Desde 2014, más de 5.000 pacientes han sido evacuados para recibir atención quirúrgica de emergencia.
Muchos pacientes vienen de zonas remotas donde las carreteras son intransitables, las comunicaciones no son confiables y las instalaciones de salud son inaccesibles o no tienen capacidad para brindar atención traumatológica especializada. La mayoría son trasladados por aire al Hospital Militar de Yuba, uno de los principales centros de referencia para cirugía de guerra.
El aumento en la cantidad de víctimas ha generado una enorme presión en los servicios de cirugía. Durante la primera mitad de 2026, las cirugías en el Hospital Militar de Yuba aumentaron casi en un 30 % comparado con el mismo periodo del año pasado, lo que generó que el departamento de cirugía que cuenta con el apoyo del CICR deba operar a más del 100 % de su capacidad.
Uno de esos pacientes es Ngor Gatluak, que fue evacuado de Agany, en el estado de Jonglei, a unos 420 km de Yuba.
"Recibí un disparo en el brazo en una de las batallas. No hay hospitales en nuestra zona, por lo que me llevaron a Agany para recibir tratamiento. Después, me derivaron a este hospital. Me siento mucho mejor ahora, y espero poder volver a casa pronto".
Para Rose Ochieng, coordinadora de salud del CICR en Sudán del Sur, las necesidades humanitarias crecientes son cada vez más difíciles de atender.
El conflicto armado no está cediendo y las necesidades humanitarias también aumentan, lo que complica todo debido a la reducción del financiamiento. Así que la prestación de servicios en todos los niveles de la atención de salud se ha reducido, lo que genera mucha presión en los hospitales".
2026. Voluntarios de la Cruz Roja de Sudán del Sur asisten a pacientes antes de que sean evacuados a Yuba.
La recuperación no es simple supervivencia
Para muchas personas heridas a causa del conflicto armado, la cirugía no es el final.
Desde 2014, casi 40.000 personas han accedido a servicios de rehabilitación física a través de centros apoyados por el CICR en Yuba, Wau y Rumbek. Gracias a prótesis, sillas de rueda, muletas, fisioterapia y apoyo psicosocial, las personas recuperan la movilidad, la independencia y la confianza después de lesiones que les cambian la vida.
A lo largo de los años, estos centros también se han convertido en lugares en los que las personas vuelven a conectarse con sus comunidades. Los deportes, la rehabilitación y el apoyo entre pares ofrecen oportunidades de inclusión y recuperación que van más allá del tratamiento médico.
La necesidad de estos servicios sigue creciendo ya que, debido al conflicto armado, son más las personas que viven con discapacidad permanente.
2018. Participantes de un centro de rehabilitación apoyado por el CICR en Yuba juegan baloncesto en silla de ruedas, lo que demuestra que la recuperación no es solo en términos de salud física, sino que implica el restablecimiento de la confianza, la independencia y la inclusión.
Más allá de las líneas del frente
Las consecuencias del conflicto armado no son solo para los que sufren heridas directas.
En la actualidad, se estima que unos 7,8 millones de personas enfrentan niveles altos de inseguridad alimentaria, mientras que 2,2 millones de niños menores de cinco años sufren de malnutrición aguda según el PMA. Sudán del Sur sigue teniendo una de las tasas más altas de mortalidad en menores de cinco años: son muchos los niños que mueren de enfermedades prevenibles.
El conflicto armado y la inseguridad también han forzado a las familias a huir de sus hogares. A fines de 2025, cerca de 1,3 millones de personas estaban internamente desplazadas, mientras cientos de miles buscaron refugio en países vecinos o regresaron de Sudán después de que la violencia escalara allí.
A fin de hacer frente a estas necesidades, a menudo hay que llegar a comunidades aisladas por la inseguridad o las inundaciones, donde el acceso humanitario sigue siendo extremadamente difícil.
2018. Distribución de alimentos del CICR en Leer.
El apoyo a Sudán del Sur de cara al futuro
El CICR lleva cuatro décadas trabajando en Sudán del Sur como una organización neutral, imparcial e independiente.
Desde 2014, los equipos de cirujanos que cuentan con apoyo del CICR han ingresado a casi 9.000 pacientes con heridas por arma, han realizado más de 29.000 cirugías para salvar vidas y conservar extremidades, han evacuado a más de 5.000 pacientes heridos para brindarles atención especializada y han ayudado a casi 40.000 personas a recuperar la movilidad a través de programas de rehabilitación física.
2012. Centro de rehabilitación física de Yuba, coadministrado por el CICR. Un niño de seis años amputado con un fisioterapeuta del centro en el que recibió tratamiento y una pierna artificial.
Se cumplen quince años de la declaración de la independencia de Sudán del Sur, y las necesidades humanitarias siguen siendo enormes, tanto como la resiliencia de su población.
Junto con la Cruz Roja de Sudán del Sur, las autoridades locales en materia de salud y otros socios, el CICR continuará trabajando para que las personas afectadas por el conflicto armado accedan a atención vital y asistencia humanitaria donde sea que estén.
El CICR también reitera su llamamiento a todas las partes en el conflicto armado a respetar y proteger al personal de salud y las instalaciones médicas, a recoger y evacuar a los heridos y enfermos sin distinción de índole desfavorable, y a facilitar el acceso seguro y sin trabas a la población civil que necesita ayuda.