Colombia: servicios básicos deficientes

11-04-2014 Reportaje

En Colombia, comunidades enteras viven condenadas a su propia suerte, sin acueductos, puestos de salud ni escuelas que funcionen. En 2013, el CICR aumentó la ayuda a las zonas más necesitadas, que suelen ser también las más golpeadas por la violencia.

 

Muchas poblaciones colombianas carecen de acceso a los servicios más esenciales. 

Bocas de Satinga, zona rural de Nariño.
Muchas poblaciones colombianas carecen de acceso a los servicios más esenciales.
© CICR / J. Sulé

Por un lado, la falta de acceso a la salud sigue siendo un grave problema para miles de colombianos que habitan en zonas de conflicto y violencia armada.

 

Zona rural de Arauca.
Curso de primeros auxilios en una comunidad afectada por el conflicto armado.
© CICR / D. Littlejohn-Carrillo

Llevar a un herido o un enfermo a una instalación sanitaria puede tomar horas y esa distancia puede significar la diferencia entre la vida y la muerte.

Por otro lado, las obras de infraestructura y los servicios públicos aún no llegan a los miles de colombianos que más los necesitan.

Cuando llegan, su cobertura es limitada, sea por la presencia de actores armados que restringen el acceso, por la falta de recursos de los gobiernos locales o por la estigmatización de las comunidades.
 

Respuesta humanitaria del CICR

  • 53 instalaciones sanitarias, que atienden a unas 960.000 personas, recibieron material para atender a los heridos de guerra.
  • 2.200 personas heridas y enfermas recibieron atención médica con orientación o apoyo económico del CICR y la Cruz Roja Colombiana.
  • 6.900 personas se beneficiaron de las consultas de las unidades móviles de salud.
  • 2.100 personas recibieron capacitación para tratar a los heridos en zonas de violencia.
  • El programa de agua y hábitat del CICR alivió las duras condiciones de vida de unas 20.500 personas en 50 comunidades, casi 5.400 más que hace un año.

Tierralta, Córdoba. Niños y adultos utilizan los pozos comunitarios de agua construidos por el CICR. © El Colombiano / H. Vanegas

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