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Malaui: El CICR presta asistencia a los menores no acompañados

08-06-2000 Comunicado de prensa 00/21

Ya hace seis años que Eric Mulinda (no es su verdadero nombre) de 17 años, vio por última vez a un miembro de su familia. Eric huyó del genocidio en Ruanda el año 1994, donde presenció la muerte de su padre y perdió el rastro de su hermano. Desde entonces lo ha estado buscando. La historia de Eric es una historia de tragedia y perseverancia. Primeramente, buscó refugio, huyendo de la matanza, en la actual República Democrática del Congo. Permaneció allí hasta 1995, cuando oyó que su hermano podría estar en Nairobi. Fue hasta esa ciudad, pero le dijeron que su hermano se había ido. Eric pasó los cinco años siguientes en la capital keniana. Por último, se enteró de que habían visto a su hermano en el campamento de refugiados de Dzaleka, en Malaui. Eric hizo el viaje de 1.500 km a pie, pidiendo, cada vez que podía, que lo llevaran en un medio de transporte. Hizo el viaje en tres meses, pero llegó al campamento sólo para descubrir que su hermano había estado efectivamente allí, pero que se había marchado unos meses antes, con destino a Francia o a Bélgica.

La historia de Eric es una típica historia de la pérdida, el aislamiento y la separación de las familias, que es una de las más devastadoras consecuencias de la guerra. Enfrentado con retos como éste, el CICR continúa su labor para dar con el paradero de las personas desaparecidas y reunir a los familiares. La semana pasada, delegados del CICR fueron al campamento de Dzaleka y, junto con la Cruz Roja de Malaui, registró los datos de 15 niños no acompañados, entre ellos Eric. Con ayuda del CICR, quizás pueda reunirse aún con su hermano.