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Una perspectiva humanitaria africana OUA: diez años de cooperación con el CICR

06-08-2001

   

Said Djinnit, embajador argelino,secretario general asistente de la OUA

  La Organización para la Unidad Africana (OUA), fundada en 1963 y que representa a unos 800 millones de africanos, intenta adaptarse a los grandes desafíos arraigados en África.  

     

  La OUA, sita en Addis Abeba , está integrada por todos los Estados de África, es decir 53 Estados, con excepción de Marruecos, que ha suspendido su participación. La OUA funciona mediante una red de oficinas zonales en Conakry, Lagos, Niamey, Yaundé, así como en Bruselas, Ginebra y Nueva York.  

     

  Hace diez años, la OUA y el CICR concertaron un acuerdo de cooperación, que permite a este último participar en las reuniones de la OUA a título de observador. Desde entonces, en el marco de la OUA ha habido numerosos proyectos de promoción del derecho humanitario, con el apoyo activo de la misión del CICR ante la OUA en Addis Abeba. La organización intergubernamental que, dentro de poco, pasará a denominarse Unión Africana desea seguir asumiendo más responsabilidades en el ámbito humanitario. El embajador argelino, Said Djinnit, secretario general asistente de la OUA, confirmó este objetivo en una entrevista que dio, el 22 de mayo de 2001, en la sede de la OUA (Addis Abeba) a Jean-François Berger, redactor jefe del CICR de la   revista Cruz Roja, Media Luna Roja   .  

  ¿Qué lugar ocupa el aspecto humanitario en la OUA?  

Es un ámbito que adquiere cada vez mayor importancia en la OUA. Hace algunos años, poco se mencionaba el derecho humanitario en las instancias de la OUA. La evolución de las mentalidades en África favorece que hoy se tenga en cuenta esa rama del derecho. La OUA, especialmente su secretario general (N.del R.: Salim Ahmed Salim), ha adquirido un liderazgo procurando que la Organización para la Unidad Africana participe más en la promoción y la protección del derecho internacional humanitario. En ese ámbito, nuestra cooperación con el CICR es muy importante, ya que el CICR nos ha ayudado mucho a comprender mejor las bazas del derecho humanitario, lo que ha facilitado la introducción de ese derecho en la OUA. Quisiera recordar que hace diez años que cooperamos con el CICR sobre la base de un acuerdo suscrito y que, desde ese día, nuestra relación se ha ido reforzando.

Pensamos que la OUA tiene un papel importante en la promoción del derecho humanitario. De hecho, la OUA tiene una doble responsabilidad en ese ámbito: transmitir a los países y a la población de África las preocupaciones de índole humanitaria de la comunidad internacional y, a su vez, transmitir a esta comunidad internacional las preocupaciones legítimas y las realidades específicas del continente africano.

Así pues, aunque la OUA no tenga una vocación de organización humanitaria -esa labor incumbe a otras instituciones- la organización tiene un cometido político en la promoción del derecho humanitario como intermediario entre la comunidad internacional y África y viceversa. Por lo demás, tenemos la firme convicción, en particular el secretario general de la OUA, que los asuntos humanitarios son, por supuesto, la preocupación de los que se ocupan del derecho humanitario, pero que también es, sobre todo, una preocupación nuestra como africanos. La situación humanitaria en África debe ser la preocupación de los africanos antes que la de la comunidad internacional Las tragedias en el ámbito humanitario que tienen lugar en nuestro continente son, ante todo, problema nuestro... ¡Como africanos, no podemos decir: " los problemas en el ámbito humanitario que tienen lugar en África incumben a la comunidad internacional " ! Como africanos también debemos procurar dar con soluciones a esas tragedias en el ámbito humanitario. De ahí la creciente participación de la OUA en ese ámbito y la necesidad de potenciar más nuestra cooperación con todas las organizaciones humanitarias, especialmente el CICR.

  ¿Cuáles son los temas y las cuestiones de índole humanitaria que le preocupan prioritariamente?  

Ante todo, el gran problema de los refugiados, que, en sí, desde el punto de vista humanitario, es una tragedia en el continente africano. Desafortunadamente, usted sabe que gran parte del número total de refugiados en el mundo está en África. Así pues, es menester que la OUA -mediante el ACNUR y otros organismos humanitarios- halle soluciones a la crisis de los refugiados en África. Las causas principales de esa crisis son la intolerancia y los conflictos étnicos, la pobreza y la sequía.

  ¡¡¡¿¿Usted habla de tanto refugiados como de personas desplazadas??!!!  

Hablo de refugiados y de personas desplazadas. Se debe considerar que en África hay más personas desplazadas que refugiadas. Por lo demás, en África, se hace poca o ninguna diferencia entre refugiados y personas desplazadas, porque son personas que necesitan auxilio. De hecho, las personas desplazadas son refugiados en su país, pero tanto unos como otros sufren las mismas consecuencias en el ámbito humanitario, es decir la precariedad y el exilio.

Nos preocupa la problemática del respeto del derecho internacional humanitario en los conflictos y tensiones en el continente, particularmente las violaciones repetidas del derecho humanitario. La OUA se hace, cada vez más, eco de la comunidad internacional y africana para que los beligerantes respeten el derecho humanitario.

  Usted menciona las violaciones del derecho y de sufrimientos causados por esas violaciones. Sin que haga un catálogo de esas violaciones, díganos lo que más le preocupa entre esas violaciones de toda índole.  

En primer lugar, los sufrimientos infligidos a la población civil en el contexto de los conflictos. Estas personas civiles -entre las cuales numerosos refugiados y personas desplazadas- siempre son arrastradas al círculo vicioso de la violencia y, con demasiada frecuencia, son quienes pagan las consecuencias de ella. También, los ataques contra el personal humanitario, que van en aumento. Si el personal humanitario no puede hacer su trabajo, entonces, ¡ya no se puede proteger a la población civil! De manera que nosotros, como OUA, aprovechamos cada oportunidad para promover y dar a conocer el derecho humanitario en el continente africano, tanto entre los militares como entre los civiles, que algún día podrían encontrarse en una situación de tener que salvaguardar el derecho humanitario: por eso, es importante dar a conocer ese derecho.

  Usted ha hablado de una mayor responsabilidad africana en la intervención humanitaria. ¿De qué instrumentos y medios disponen, en el marco de la OUA, para hacer avanzar las cosas y cuáles les hacen falta?  

Hasta la fecha, nos hemos apoyado esencialmente en la autoridad moral de la OUA para ayudar a promover el respeto del derecho humanitario. Como tal, la OUA no tiene instrumentos para intervenir sobre el terreno, porque, repito, la OUA no es una organización humanitaria. Hay quienes tienen ese cometido y los medios de ejecutar ese trabajo: nuestra responsabilidad se sitúa a nivel político. Pero, para intervenir a nivel político, también hace falta un instrumento. Abro aquí un paréntesis histórico para medir la evolución en la OUA: teníamos, hace algunos años, una División de Refugiados y de Personas Desplazadas. Desde hace algunos años, hemos extendido el ámbito y las responsabilidades de esta División a las cuestiones humanitarias. Por lo tanto, una de las tres divisiones del Departamento Político de la OUA se ocupa, desde ahora, de loas Asuntos Humanitarios, lo cual es una novedad en la OUA. Pero, no tenemos la experiencia suficiente en la OUA. Por consiguiente, hemos entablado con nuestros asociados -especialmente el CICR y demás asociados- la potenciación de la capacidad de la Secretaría de la OUA en el ámbito del derecho humanitario, no para remplazar los organismos humanitarios que trabajan sobre el terreno, sino par a comprender mejor y acompañar el trabajo de los organismos humanitarios. Y, sobre todo, con la finalidad de asumir mejor nuestra responsabilidad desempeñando la función de vanguardia del derecho humanitario en África.

  ¿Se está reforzando la División de Asuntos Humanitarios?  

Sí. Nos hemos puesto en contacto con el ACNUR y el CICR para reforzar esta unidad por lo que respecta al derecho de los refugiados y el derecho humanitario. También se nos plantea un reto importante: el de la prevención y la intervención en caso de catástrofe natural. Queremos desempeñar un papel en ese ámbito; por eso, prevemos desarrollar un mecanismo de alerta y de intervención ante esas situaciones de catástrofe, con ayuda de las Naciones Unidas y de las organizaciones humanitarias concernidas. Porque, desafortunadamente, en África, pocos son los países que tienen medios de intervención en caso de catástrofe natural y actualmente, no hay mecanismo continental que permita la asistencia mutua, la solidaridad y el intercambio de experiencia entre los Estados africanos en el ámbito de los terremotos o incendios forestales.

  ¿En el marco de las catástrofes naturales, están ustedes en contacto con la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, que tiene un cometido y una experiencia específicos en ese ámbito?  

Mantenemos contacto con la Federación Internacional, así como con el órgano de coordinación de las Naciones Unidas, OCAH.

  Habida cuenta de la magnitud de las necesidades de índole humanitaria en África y de la diversidad cultural, política y económica de los miembros de la OUA, me imagino que la realización de los objetivos a los que acaba usted de aludir sólo pueden realizarse a largo plazo...  

En muchos aspectos, África está en obras. Y todavía no tenemos los medios de hacer lo que queremos en el continente. Tropezamos con dificultades, problemas de coordinación, de armonización. Es un trabajo colosal. Es un trabajo a largo plazo, por supuesto. Pero por alguna parte hay que comenzar. Lo que importa es tener un panorama general de los problemas, como los de índole humanitaria. Una de las cuestiones es: ¿qué cometido ha de tener el continente africano en el ámbito humanitario a largo plazo? Y después, debemos ponernos manos a la obra progresivamente. Lo más importante es comenzar por algo. En una primera fase, la OUA ha asumido la responsabilidad de lanzar un proceso que nos ha permitido percatarnos de la importancia de participar más en el ámbito humanitario. Hoy, estamos en la fase en que la OUA intenta implicarse y desempeñar un mayor cometido en el ámbito humanitario. Pero, largo será el camino...

  ¿Es usted optimista por lo que atañe a esta prioridad de dar responsabilidad y desarrollar la capacidad africana de intervención en caso de crisis?  

Sí... Francamente, le digo que he comprobado progresos. Es verdad que hay afro-pesimistas... ¡por mi parte, me apunto, deliberadamente, a la categoría de los afro-optimistas! El problema, es que no se ve una evolución significativa cada día. Pero, teniendo en cuenta lo ocurrido a lo largo de diez años, compruebo progresos. Cada vez más, hay una preocupación humanitaria entre la población. Y en la dirección, hace algunos años, difícilmente habría usted comprobado que se hiciera alusiones al derecho humanitario en las resoluciones de la OUA. Hoy, es diferente. Baste ver el documento de la reunión de Lomé -la cumbre del Órgano central de la OUA para la prevención, la gestión y la solución de conflictos, que es una suerte de Consejo de Seguridad de la OUA- y las resol uciones sobre cada cuestión debatida, sean los Grandes Lagos, el Mano River (N.del R.: Guinea) o Sierra Leona: en cada una de esas resoluciones hallará la preocupación humanitaria, lo que no existía hace diez años. También se puede comprobar que entre los militares haya una mayor sensibilización en cuanto a la necesidad de respetar el derecho humanitario, lo que en sí es un progreso.

  Usted menciona la sensibilización de los líderes, también de la población civil, los militares...., ¿esta toma de conciencia y estos progresos de los que da cuenta, se traducen en una mayor movilización de las ONG africanas?  

Vemos que se fundan cada vez más ONG africanas, cuya base se sitúa muy firmemente en el ámbito humanitario. Sólo, aquí, en Addis Abeba, hay numerosas ONG, como por ejemplo AHA, que es activa en toda África, o InterAfricanGroup, que se ocupa especialmente de la promoción del derecho internacional humanitario. Es un índice revelador de la amplitud y de la importancia que revisten las cuestiones humanitarias hoy en África. Si hacemos una retrospectiva de los últimos diez años, el progreso es evidente. Pero si se considera cada día, no se percibe esta evolución.

  Usted dice que el derecho humanitario es una preocupación creciente de los africanos. ¿Qué hace la OUA con respecto al terrible problema del sida?  

Se comprueba que nuestro continente está rezagado con respecto a los demás continentes, especialmente Asia. Se ha tardado más en tomar conciencia de la gravedad y, sobre todo, del peligro global que supone el sida. Debo decir, que durante los dos últimos años, se puede considerar que hay un nivel razonable de toma de conciencia entre la población y los líderes africanos. Desde hace algunos años, la cuestión del sida se debate a todos los niveles, especialmente a nivel de jefes de Estado. El mes pasado, celebramos una cumbre especial de la OUA en Abuja (N. del R; Nigeria) acerca del sida, la tuberculosis y otras enfermedades infecciosas. Pienso que los crecientes esfuerzos de movilización en la lucha contra el sida demuestran que ya no cejaremos.

  Ante el sida, las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja tienen un importante cometido en la prevención y en la educación sanitaria. Esta red contribuye también a la movilización de la base...  

Sí, indudablemente. Por eso, digo que hemos logrado un nivel razonable en la movilización.

  ¿Cuál es la posición de la OUA por lo que atañe a los precios de los medicamentos?  

Evidentemente, África no puede permitirse comprar medicamentos caros. Pedimos, pues, que haya medicamentos baratos y accesibles, habida cuenta de la pobreza que asuela el continente.

  Usted que se encuentra en el meollo de esta relación de fuerzas, ¿cuáles son sus previsiones sobre la cuestión del precio de los medicamentos? ¿Piensa que está el movimiento se está consolidando y que va a bajar el precio de los medicamentos?  

No sé. Espero, por supuesto, que evolucione en el sentido que deseamos. Hay que ejercer presión y continuar ejerciendo presión. En realidad, no incumbe solamente a los países pobres, también es un asunto que apoyan cada vez más las personas en los países desarrollados. Pues se trata de un asunto ético y moral. Que concierne a la esencia de la humanidad. Pienso que si ganamos la batalla del medicamento para el sida, ello nos preparará para ganar la batalla de otros medicamentos en el futuro. Desafortunadamente, hoy, se cierne la amenaza de la exti nción sobre poblaciones de este continente: si se hacen proyecciones a largo plazo, hay países que pueden desaparecer a causa de este flagelo. Así pues, debemos poner todo por obra -no sólo los países africanos, sino también la población del mundo desarrollado- para que esos medicamentos estén al alcance de los enfermos del sida. He aquí una buena causa que defender, dado que se trata de un problema esencial. En realidad, es una batalla campal entre el aspecto humanitario y el aspecto comercial... y espero que el humanitario salga victorioso de las sórdidas cuestiones de dinero y del afán de lucro.

  Hablemos ahora de las actividades de mantenimiento de la paz y su coordinación. ¿Cómo hace para coordinar las actividades de la OUA, especialmente en relación con el mantenimiento de la paz en las diferentes zonas de África - donde las entidades zonales tienen un importante cometido?  

Mediante la Declaración de los jefes de Estado y de los Gobiernos, aprobada en El Cairo en 1993, la OUA instituyó un Mecanismo de Prevención, Gestión y Solución de Conflictos. Históricamente, es la primera organización continental que se haya dotado de tal mecanismo. Antes, se debatió para saber si la OUA debía implicarse o no en las operaciones del mantenimiento de la paz. Se llegó a la conclusión de que la OUA debía desplegar misiones de mantenimiento de la paz de duración y de alcance limitados, o sea misiones cortas de observación. También se consideró que en caso de crisis de fuerte intensidad allende el cometido y los recursos de la OUA, se debería dejar la intervención al Consejo de Seguridad de la ONU, que tiene una responsabilidad esencial en el mantenimiento de la paz y de la seguridad internacional. Así pues, las situaciones que exigen la presencia de fuerzas de mantenimiento de la paz deben permanecer en el marco de la ONU, dado que la OUA sólo desempeña un cometido de apoyo y de proximidad en circun stancias particulares, con un cometido de duración y alcance limitados. De ese modo, desplegamos, por primera vez, un grupo de observadores en Ruanda el año 1994 - unas cien personas -, que después fueron incorporados en la misión de la ONU, que, desafortunadamente, no funcionó, como todos saben. Después, desplegamos pequeños grupos de observadores en Burundi, en Comoras, en la República Democrática del Congo, así como en el conflicto Etiopía-Eritrea. En ese contexto, la OUA negoció el acuerdo de paz entre Etiopía y Eritrea. Inicialmente, estaba previsto que los observadores se desplegaran en el marco de la OUA, pero, cuando, nos dimos cuenta de la envergadura del despliegue necesario, se hizo un despliegue de la ONU, bajo los auspicios de la OUA, a falta de medios suficientes de esta organización.

  Hoy, ¿cuáles son los puntos en los que desempeñan un cometido en el ámbito del mantenimiento de la paz en África, mediante observadores o con otros medios?  

Estamos implicados en Etiopía y en Eritrea con observadores. También estamos presentes en Comoras, donde hemos prestado asistencia a los comoranos para que concierten un acuerdo bajo los auspicios de la OUA; también participamos en el ámbito del desarme, especialmente. También estamos en Burundi -aunque los observadores militares hayan tenido que abandonar el país- porque somos garantes -entre otros garantes- de la aplicación de los acuerdos de Asura, que fueron negociados bajo los auspicios del presidente Mandela, que sucedió al presidente Nyerere, designado a solicitud de la OUA. También estamos presentes en la República Democrática del Congo: primeramente, somos garantes - entre otros garantes - del acuerdo de Lusaka. Después, la OUA designó el presidente neutral de la Comisión Militar Mixta (GMC), que es un órgano importante de la aplicación del acuerdo entre los representantes de las partes en conflicto. La OUA también ejerce una función en facili tar el diálogo político intercongoleño. También seguimos de cerca la problemática del río Mano, aún sin que haya despliegue, pero en relación estrecha con la CEDAO (Comunidad Económica de los Estados África Occidental).

  En total, hay mucho que hacer...  

¡Tratamos de asumirlo!

  Para llevar a cabo esos proyectos ambiciosos y a largo plazo que acaba usted de describir, ¿cómo hace para motivar a sus colaboradores de la OUA, a fin de que obren a la escala necesaria?  

Pienso que en toda situación hay potencial e insuficiencias. Por lo tanto, tiene que haber líderes a todos los niveles, que sepan galvanizar lo positivo en toda situación. Ello significa construir sobre lo positivo. Mediante el ejemplo y el compromiso. Siempre hay gente que sufre. Siempre hace falta un líder. Sin líder, no hay dirección. Así pues, tiene que haber personas que impulsen. Ello requiere tesón y visión de la meta. Cuando se sabe adónde se va, la gente tiende a seguir. De todas las batallas que hemos librado en África, poco era lo ya obtenido al principio. Por ejemplo, cuando hablamos de los derechos humanos, había muchas personas recelosas. Hoy, en la OUA, formamos parte de quienes piensan que debemos aunar todas las fuerzas positivas para que este continente vaya en la buena dirección.

  Por ejemplo, ¿saben ustedes de la imagen catastrófica que tiene el occidente de África?  

Los diarios no dan una imagen de lo que se construye cada día. Todos los días hay tragedias de las que se hacen eco los diarios. La norma es bien conocida: hay que hablar del descarrilamiento de trenes, no de los que llegan puntuales. A la larga, quien sólo se entera de las catástrofes tiende, fo rzosamente, a generalizar. Yo soy argelino y en los peores momentos del terrorismo en Argelia, me decía, cuando llegaba al aeropuerto, que seguramente habría explosiones. Y en cuanto se llega, uno se da cuenta de que la gente vive. Por supuesto, hay terrorismo, pero, también hay vida. Mientras que hay gente que destruye y coloca bombas, hay gente que construye. Pero no se habla de los que construyen, porque ello no interesa a los redactores de los periódicos ni a la población. Y, desafortunadamente, nada o poco se habla de lo que se construye cada día.

  ¿Está usted diciendo que la percepción occidental de África es demasiado pesimista?  

Sí. No repruebo esta tendencia, porque es propio de los diarios hablar, ante todo, de lo que no funciona: de hecho, los medios de comunicación en Europa sólo hablan de lo que no va bien en África. Con una enorme diferencia: los franceses saben lo que va bien en Burdeos o en otros lugares en Francia, pero no en África; por lo tanto, tienen una percepción deformada y negativa de África. Pero si hay 10 % de catástrofes, hay 90 % de esfuerzos diarios para mejorar la situación. ¡Y esos esfuerzos no son visibles, de eso no se habla!

  Entrevista realizada por Jean-François Berger