Página archivada:puede contener información desactualizada

Angola: Encuentra a su hijo al cabo de 18 años

11-01-2002 Comunicado de prensa 01/02

La última vez que la señora S. había visto a su hijo fue en el Año Nuevo de ... 1984. Poco después, Roberto*, que entonces tenía diecisiete años, abandonó el domicilio familiar, en Luanda, y fue a ayudar a su cuñado, que trabajaba como mecánico en una provincia del noreste de Angola. Tuvo mala suerte, porque los dos desaparecieron tras un ataque de la UNITA en esa región. Los jefes del grupo armado se los llevaron porque estaban convencidos, a causa de la piel clara de los dos jóvenes, de que eran cubanos a sueldo de las tropas gubernamentales.

Desesperada, la señora S. presentó una solicitud de búsqueda al Servicio de Búsquedas del CICR de Luanda. Entre 1984 y 1992 Roberto pudo telefonear varias veces a su madre y le remitió incluso un mensaje de Cruz Roja por mediación del CICR. Pero, desde 1992, ya no dio más señales de vida. " Son niños nacidos en la guerra y aún siguen obligados a hacer la guerra " , comenta la madre con un suspiro de resignación.

Sin embargo, el 27 de diciembre de 2001, la señora S. recibió una llamada de la delegación del CICR de Luanda para anunciarle que, por intermedio de la Cruz Roja de Zambia, había llegado un mensaje de Cruz Roja que su hijo había redactado apenas un mes antes. Roberto estaba casado y vivía, con su mujer y su hija, en un campamento de refugiados en Zambia. Después de tantos años, había finalmente conseguido hacer llegar ese mensaje tan esperado a su madre.

Esta, prematuramente envejecida y con los cabellos blancos de tanto sufrir (otro hijo suyo, reclutado por las tropas gubernamentales en 1981, murió tres meses después en el frente), lloraba de alegría cuando recibió el mensaje que le entregó Filomena Aguiar, encarga da del Servicio de Búsquedas del CICR en Luanda. " Me acuerdo muy bien de esa señora " , relata emocionada. " Venía periódicamente a la delegación para preguntar si teníamos noticias de su hijo, hasta el día en que se dijo que ya no llegaría ninguna " , añade.

Otros hijos suyos invitaron varias veces a la señora S. a que fuera a vivir con ellos en Europa, pero ella rehusó siempre, esperando el regreso de su hijo desaparecido. Tras tanto tiempo de espera, el nuevo año 2002 ha colmado sus esperanzas.

  *Nombre ficticio.