Pequeño negocio de venta de insumos básicos, una forma común de generar el sustento diario. CC BY-NC-ND / ICRC / Carol Lumingu

República Democrática del Congo: recuperación con ayuda en efectivo después de la violencia étnica

En 2018, disputas por la tierra provocaron enfrentamientos mortales entre grupos étnicos en Kakenge, en la región de Kasai de la República Democrática del Congo (RDC). Numerosas personas huyeron hacia el monte y abandonaron todas sus pertenencias. Al regresar, muchas tuvieron que reconstruir sus hogares y sus vidas.
Artículo 16 septiembre 2019 Crisis en República Democrática del Congo

Como sus necesidades eran de diversa índole, el CICR efectuó pagos en efectivo, en agosto de 2019, a casi 10.000 familias que sufrían los efectos de la violencia. De esta forma, pudieron decidir por ellas mismas cómo lidiar con la crisis. A continuación, algunas de sus historias de esperanza, improvisación y miedo a lo que pueda pasar mañana. La forma en que han utilizado el dinero recibido pone en evidencia algunas necesidades universales.

"Puedo estar sonriendo, pero por dentro me duele", dice Françoise. CC BY-NC-ND / CICR / Carol Lumingu

Françoise tiene nueve hijos. Invirtió el dinero del CICR en un pequeño emprendimiento para que su familia pudiera sobrevivir. Sigue sonriendo, "pero por dentro duele". Françoise usó parte del dinero en cancelar las deudas que contrajo para pagar la educación de sus hijos. Una de sus hijas estudia en la Universidad de Lubumbashi, en la provincia de Alto Katanga. "Compro bidones de aceite de palma a buen precio y se las envío. Ella las vende, guarda las ganancias para cubrir sus gastos y me devuelve el capital."

Jean ha comprado una maleta para poder llevarse todo lo necesario, si la violencia vuelve a estallar. CC BY-NC-ND / CICR / Carol Lumingu

"Compré esta maleta porque, cuando comenzaron los enfrentamientos, solo tenía mis manos para llevar las cosas esenciales", explica Jean, quien está casado y tiene dos hijos. Cuando regresó del monte, su casa estaba vacía: los atacantes se habían llevado todo. Ahora está preparado, listo para llevarse todo lo importante si tiene que huir nuevamente. Jean también utilizó parte del dinero que recibió para comprar los materiales que necesitarían sus hijas para el nuevo ciclo escolar, más algunos artículos para el hogar. También compró maíz "porque estábamos muriendo de hambre". Jean no ha podido cultivar su tierra por más de un año debido a la tensión entre comunidades.

Alphonsine compró todo lo que necesitaba su nieta para el nuevo año escolar. CC BY-NC-ND / CICR / Carol Lumingu

Para Alphonsine, de 67 años de edad, la prioridad era la atención médica de su hija, que sufre de malaria y de la enfermedad del sueño. El esposo de Alphonsine murió en los enfrentamientos y quedó solo su hija para ayudarla. Ella ha comprado los artículos que sus nietos necesitaban para volver a estudiar y una maleta, para transportar sus pertenencias más importantes si tiene que huir de nuevo. "Teníamos que salir a toda prisa, con todas nuestras cosas envueltas en un mosquitero", nos cuenta. "¡Estaba muy avergonzada!"

David resultó herido en los enfrentamientos y ya no puede trabajar en el campo. CC BY-NC-ND / CICR / Carol Lumingu

David, de 67 años de edad, está reconstruyendo su casa, que fue saqueada y destruida durante los enfrentamientos. Ya ha adquirido algunas piezas de madera y espera comprar algo de hierro corrugado para el techo. Tiene diez hijos y, antes de la crisis, era granjero. Pero ya no puede trabajar en el campo debido a que se quebró el tobillo derecho mientras huía de los enfrentamientos. Para empeorar las cosas, le robaron todas sus herramientas y equipos.

Georgette con uno de sus hijos, que ahora ha podido regresar a la escuela, después de un año escondidos en el monte. CC BY-NC-ND / CICR / Carol Lumingu

Georgette, de 35 años de edad, ha estado preparando a sus hijos para el nuevo año escolar, comprando mochilas, uniformes y lápices. Ella y su familia han pasado por un momento difícil: su casa fue atacada, sus pertenencias, saqueadas. Por un tiempo, tuvieron que recolectar y vender leña para sobrevivir. "Hubo momentos en que mi esposo y yo podíamos darle de comer a los niños, pero nosotros pasamos hambre", explica. Hoy, vende comida frente a su propiedad, después de haber comprado la mercadería para empezar con dinero del CICR. Georgette gana un poco menos que el equivalente a dos dólares estadounidenses por día, lo suficiente para alimentar a su familia.

En 2018, disputas por la tierra provocaron enfrentamientos mortales entre grupos étnicos en Kakenge, en la región de Kasai de la República Democrática del Congo (RDC). Numerosas personas huyeron hacia el monte y abandonaron todas sus pertenencias. Al regresar, muchas tuvieron que reconstruir sus hogares y sus vidas.