Venezuela: así cambiaron sus vidas en tiempos de Coronavirus

  • Además de ser voluntarios en la Cruz Roja Venezolana, Jaixina, Elizabeth, José y Gisselle tienen algo en común, sus vidas cambiaron drásticamente debido al coronavirus. “Sabemos que cada día corremos el riesgo de enfermarnos en nuestra labor, pero aquí seguimos porque sabemos que, si no estuviésemos presentes, muchas personas estarían pasando por momentos muy difíciles y por eso tratamos de aliviar su sufrimiento “. Diariamente, ellos y otros 82 voluntarios prestan su servicio en los albergues donde más de 15 000 personas que han regresado a Venezuela por Guasdualito, en el estado Apure, cumplen la cuarentena obligatoria antes de poder continuar su camino a casa en otras zonas del país.
    Abril Ávila / CICR 2020
  • Stefani se siente agotada al finalizar otra jornada de guardia en el Hospital Domingo Luciani en Caracas, donde atienden a pacientes provenientes en particular de Petare, el barrio más grande de la ciudad. Recuerda lo difícil que ha sido dar ánimos a los pacientes que reciben la noticia que se han contagiado con coronavirus, pero también se siente satisfecha porque gracias a sus atentos cuidados, muchas personas le han ganado la batalla al virus y hoy pueden estar nuevamente junto a sus familias. La escasez de personal sanitario en este y otros centros de salud venezolanos han hecho que las responsabilidades y turnos de trabajo para profesionales como Stefani se dupliquen. Sin embargo, ella y sus colegas aseguran que trabajan con pasión y que, a pesar de las dificultades, se mantendrán firmes para atender a quienes más lo necesitan.
    Luis Alvarenga / CICR 2020
  • “Nunca imaginamos que algo como esto iba a suceder. De repente, tuvimos que reorganizar nuestra labor para responder a la pandemia y tratar de proteger y ayudar a la mayor cantidad de gente posible”, relata Camilo, médico del CICR en el Estado Táchira, una zona afectada por la presencia de grupos armados. Debido a las restricciones de movimiento, la escasez de equipos de protección para el personal de salud y la falta de información sobre cómo afrontar una situación de estas magnitudes, el CICR redobló sus esfuerzos para capacitar a más de 3700 trabajadores del área sobre medidas preventivas generales, uso del equipo de protección personal, control de infecciones, así como rutinas de higiene dentro y fuera de los hospitales.
    Claudia Martin / CICR 2020
  • Las hermanas María y Kariny miran hacia un futuro incierto desde que perdieron sus trabajos en marzo, cuando las fábricas de ropa en las que trabajaban cerraron. El brote de Covid-19 y el confinamiento han ocasionado un marcado efecto en la economía de muchas familias que antes de la pandemia ya tenían dificultad para poder mantener una calidad de vida digna. Tanto ellas como sus hijos reciben una comida al día en el comedor comunitario de la Vicaría Marta y María en Petare, barrio controlado por bandas armadas y donde el CICR apoya a los trabajadores con utensilios de cocina y materiales de limpieza y desinfección. Allí también encontraron la oportunidad de trabajar como costureras para la fabricación de más de 78 000 tapabocas que servirán para proteger a voluntarios de la Cruz Roja Venezolana, así como personas vulnerables y privados de libertad. Gracias a esto, pueden mejorar las condiciones de sus viviendas y mantener a sus familias.
    Alejandro van Schermbeek / CICR 2020
  • Al llegar al hospital Ruiz y Páez en Ciudad Bolívar, una fila de sillas separada por un metro y medio de distancia esperan la llegada de quienes acuden a hacerse la prueba del coronavirus. María Cristina es una de ellas. “Desde que mis hijos no pueden ir a la escuela no tengo quien los cuide porque yo tengo que trabajar. Yo uso mi tapabocas pero hay mucha gente que no lo usa y por eso vine a hacerme la prueba. Espero que salga negativo porque no quiero que mis hijos se enfermen”, cuenta mientras espera ser atendida. Para seguir garantizando las actividades médicas en centros de salud venezolanos, el CICR mantiene su apoyo a las infraestructuras de 5 hospitales en zonas afectadas por la violencia armada a través de la adecuación de espacios para la atención de pacientes con Covid-19.
    Juan Maclellan / CICR 2020
09 octubre 2020

Para los miles de venezolanos que ya sufren los efectos de la violencia armada y del limitado acceso a los servicios básicos como agua, salud y alimentación, la pandemia no solo ha empeorado su situación, sino que también ha aumentado su angustia y preocupación al tener que cambiar su estilo de vida para protegerse tanto a ellos como a sus seres queridos.

Detrás de sus mascarillas, estos venezolanos cuentan cómo la pandemia ha afectado sus vidas mientras continúan adaptándose a la crisis para ayudar a sus familias y a quien lo necesite en momentos de tanta incertidumbre.