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Hacia la eliminación completa de las armas químicas

03-12-2013 Declaración

Declaración del CICR en el 18º período de sesiones de la Conferencia de Estados Partes en la Convención sobre las Armas Químicas - 2 a 6 de diciembre de 2013, La Haya, Países Bajos.

En nombre del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), quisiera ante todo felicitar a la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) por haber sido galardonada con el Premio Nobel de la Paz.  Este premio es un merecido reconocimiento a la labor desplegada por la Organización durante los últimos quince años para acercarnos a un mundo libre de armas químicas.

 ... el CICR encomia los constantes esfuerzos (...)  para concluir la eliminación de las armas químicas, prevenir su readquisición, en tanto que se fortalece la capacidad internacional para prestar asistencia en el caso de que se utilicen esas armas."

Tanto los antiguos tabúes en contra del envenenamiento como el rechazo del mundo de hoy a las armas químicas están refrendados en el derecho internacional mediante el Protocolo de Ginebra de 1925 y la Convención sobre las Armas Químicas. Es importante señalar que la aceptación de estas normas es a tal punto universal que el derecho internacional humanitario consuetudinario prohíbe el empleo de armas químicas a todas las partes, en todos los conflictos armados y en cualquier lugar del mundo.    

Por ello, causa aún más consternación el hecho de que el mundo haya presenciado, el 21 de agosto de este año, el empleo de armas químicas en gran escala, en Damasco Rural. Esos ataques han sido los más atroces de su tipo en los últimos veinticinco años.

Esta grave violación del derecho internacional humanitario sorprendió al CICR, que sigue muy preocupado por otras denuncias acerca del uso armas químicas durante el conflicto armado en Siria. Todo esto ha sucedido cuando el sufrimiento de los civiles en Siria como consecuencia del uso de armas convencionales ha alcanzado niveles sin precedentes.

El CICR acoge con satisfacción la adhesión de Siria a la Convención sobre las Armas Químicas y su compromiso de destruir en forma sistemática, con sujeción a la verificación internacional de la OPAQ y de las Naciones Unidas, todas las armas químicas y las instalaciones conexas que se encuentran en su jurisdicción y bajo su control, de conformidad con las disposiciones del tratado.

Merecen el pleno respeto y apoyo de la comunidad internacional los esfuerzos de la OPAQ y de las Naciones Unidas por reducir los riesgos de que las armas químicas se empleen en el futuro. Esos esfuerzos se traducen actualmente en la realización de los planes de destrucción de las armas y las instalaciones declaradas, a pesar de las ingentes dificultades que en Siria plantea el conflicto armado en curso.

Este reciente hecho, que constituyó un recordatorio de los terribles efectos de las armas químicas, ha de impeler a la culminación urgente de la tarea de eliminar por completo esas armas y a lograr la adhesión universal a la Convención. No puede haber razón alguna que justifique la falta de adhesión de un Estado a un tratado cuyo objetivo es, "en bien de toda la humanidad, excluir completamente la posibilidad de la utilización de armas químicas".  El CICR insta a los seis Estados que aún no se han adherido a esta Convención a ratificar o adherirse a este tratado sin tardanza.

Los acontecimientos que tuvieron lugar en Damasco Rural también ponen de relieve las dificultades que se afrontan para proporcionar asistencia internacional a las víctimas de un ataque con armas químicas. En Siria estas dificultades se agudizaron debido al colapso de los servicios de asistencia de salud y porque las organizaciones humanitarias, incluido el CICR, no tenían acceso a las zonas más afectadas por el conflicto.

La OPAQ no ceja en sus esfuerzos por mejorar la capacidad de sus Estados miembros para proteger a sus poblaciones contra las armas químicas. Esta actividad es importante en las regiones en las que esa capacidad es insuficiente. Mientras tanto, el CICR y otras organizaciones humanitarias fortalecen gradualmente la respectiva capacidad, a fin de continuar la realización de sus operaciones de asistencia sin poner en peligro la seguridad de sus colaboradores, lo que también les permite encontrarse en mejores condiciones para prestar asistencia a las víctimas.

Si bien las actividades de desarme que se realizan actualmente en Siria exigen un importante nivel de atención política, así como recursos humanos y económicos, los Estados deben seguir centrando sus esfuerzos en prevenir la readquisición de armas químicas.

La cuestión de los riesgos que entraña el empleo de sustancias químicas tóxicas diferentes de los agentes de represión de disturbios como armas para el mantenimiento del orden es un ámbito en el cual deberían haberse adoptado medidas preventivas hace tiempo. Los denominados "agentes químicos incapacitantes" conllevan graves peligros para la vida y la salud. Su uso puede socavar las normas del derecho internacional que prohíben las armas químicas y constituir un paso hacia un "terreno resbaladizo" que conduciría a la reintroducción de las armas químicas en los conflictos armados.

Según la posición del CICR, anunciada el 6 de febrero de 2013, tras años de intensas consultas con expertos gubernamentales e independientes, las únicas sustancias químicas tóxicas que deberían emplearse como armas para el mantenimiento del orden son los agentes de represión de disturbios. En la abrumadora mayoría de los casos, esta es la práctica de todos los Estados y es coherente con el objetivo y la finalidad de la Convención.

Alentó al CICR la considerable atención que se prestó a esta cuestión en la Tercera Conferencia de Examen, celebrada en abril, en particular la aclaración respecto de la posición de algunos países. Asimismo, el director general de la OPAQ, en su respuesta (RC-3/DG.2) al informe del Consejo Consultivo Científico, confirmó que la Secretaría Técnica desarrollará capacidades para el análisis técnico de las sustancias químicas tóxicas pertinentes.

Una vez más, el CICR insta a todos los Estados a adoptar las decisiones políticas y las medidas legislativas necesarias a nivel nacional para limitar el empleo de sustancias químicas tóxicas como armas para el mantenimiento del orden sólo a los agentes de represión de disturbios. Asimismo, instamos a los Estados Partes a que inicien un proceso de aclaración de nivel internacional, a través de los órganos normativos de la OPAQ, en el que se tome en cuenta la totalidad del derecho internacional aplicable. Este proceso debe ser impulsado por el sentido de la responsabilidad de apoyar el objeto y la finalidad de la Convención.

Por último, el CICR encomia los constantes esfuerzos de los Estados Partes y de la OPAQ para concluir la eliminación de las armas químicas, prevenir su readquisición, en tanto que se fortalece la capacidad internacional para prestar asistencia en el caso de que se utilicen esas armas. Nosotros también seguiremos promoviendo estos objetivos.

Gracias.


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