Haití: tomar todas las medidas posibles para proteger a la población ante una violencia armada que se extiende
Desde mediados de abril de 2026, los enfrentamientos armados asolan varias zonas de Puerto Príncipe y de Artibonito, así como de la región del Centro y, últimamente, también del Sudeste. Ante esta expansión de la violencia, las poblaciones profundamente afectadas ven cómo se deterioran sus condiciones de vida, mientras la perspectiva de nuevas operaciones ofensivas hace temer que las consecuencias humanitarias se agraven si no se toman todas las precauciones.
“Hay zonas que, hasta ayer, considerábamos relativamente seguras y que hoy están sumidas en la inseguridad. La población ya no tiene dónde refugiarse”, declara Marisela Silva Chau, jefa de la delegación del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) en Haití.
Además de la inseguridad, que sigue ganando terreno, el día a día de los habitantes se va desintegrando. Desplazamientos reiterados, accesos reducidos a los servicios de salud, medios de subsistencia agotados: las consecuencias de la violencia se acumulan y afectan, en primer lugar, a los más vulnerables.
“Cada nueva ola de violencia hunde un poco más a familias que ya no tenían casi nada. Madres que ya no saben dónde dormir de forma segura, niños que nacen y crecen al ritmo de las armas, heridos que, a veces, no tienen dónde recibir atención médica”, agrega Marisela Silva Chau.
En las zonas con alta densidad de población, las operaciones ofensivas podrían causar una intensificación de los enfrentamientos armados dentro de los barrios habitados, nuevas olas de desplazamiento y la saturación de un sistema de salud que ya está desbordado y que podría dejar de absorber la afluencia de pacientes. Asimismo, se correría el riesgo de incrementar la cantidad de personas detenidas en relación con la violencia, lo que haría colapsar un sistema penitenciario que ya está al límite de sus capacidades, en el que las condiciones de detención se van deteriorando.
“La intensificación de las operaciones en zonas con tanta densidad de población debe ir acompañada de todas las precauciones necesarias para que la población quede a salvo y evitar una explosión de las necesidades humanitarias. La protección de las poblaciones locales debe seguir siendo la prioridad absoluta”, enfatiza Marisela Silva Chau.
En el segundo semestre de 2026, el desplazamiento interno alcanza niveles sin precedentes en el país. Según las nuevas cifras de la ONU, casi 1,5 millones de personas huyeron de sus hogares, mientras más de la mitad de la población necesita ayuda humanitaria de emergencia.
Ante esta situación, el CICR mantiene el diálogo con todos los portadores de armas, en especial, a través de sesiones de sensibilización sobre el derecho y las normas internacionales aplicables, y los insta a conducir sus operaciones respetando el derecho internacional, en particular, en lo referente al uso de la fuerza. Asimismo, insiste en la protección efectiva de la población, lo que incluye la planificación y la conducción de las operaciones, la preservación de la acción humanitaria, el acceso seguro a las poblaciones vulnerables y la protección de las personas detenidas.
Nuestra respuesta humanitaria de enero a junio de 2026 en Haití:
Acceso a los servicios de salud, de urgencias, y de traumatología
- Más de 3.691 pacientes y heridos por armas fueron transportados por servicios de emergencia (ambulancias y transportistas comunitarios) apoyados por el CICR.
- Apoyo al funcionamiento de 5 hospitales que brindaron atención a 380 heridos por armas.
- 3 centros de salud apoyados que cubren una población de alrededor de 120.000 personas de las zonas más afectadas por la violencia armada en Puerto Príncipe.
- 1 proyecto de clínicas móviles apoyado para casi 10.000 desplazados internos.
- Rehabilitación del servicio de urgencias del hospital CHOSCAL, con una capacidad de 20 camas.
Protección de las poblaciones vulnerables y del contacto entre familiares
- Más de 100 víctimas de la violencia armada (incluida la violencia sexual) recibieron ayuda de emergencia por parte del CICR.
- Más de 1.200 kits de higiene fueron entregados a instituciones de atención a personas vulnerables.
- Más de 1.000 personas que regresaron al país y personas desplazadas internas (PDI) fueron asistidas, en asociación con la Cruz Roja de Haití, para reanudar el contacto con sus familiares.
Mejora de las condiciones de vida de las poblaciones (residentes y desplazadas)
- Más de 1.000 mantas de lana fueron distribuidas en los campamentos de personas desplazadas internas (PDI).
- 500 kits de higiene fueron distribuidos en los campamentos de PDI.
- Más de 500 lámparas solares familiares fueron distribuidas para facilitar la iluminación y la seguridad de las familias en los campamentos de PDI.
- Más de 750 metros de camino fueron limpiados, lo que contribuye a mejorar el entorno vital de más de 25.000 beneficiarios.