Terremoto en Colombia: el CICR apoya la recuperación de infraestructura comunitaria esencial en zonas afectadas por los conflictos armados
El terremoto del 10 de agosto agravó las necesidades humanitarias de comunidades que ya enfrentaban las consecuencias de los conflictos armados en Colombia. En zonas rurales de los departamentos de Chocó y Valle del Cauca, los daños ocasionados por el sismo se sumaron a años de desplazamientos, confinamientos, presencia de artefactos explosivos y dificultades para acceder a servicios esenciales como agua, salud y educación.
“El terremoto afectó una gran parte de la población incluyendo la escuela, el centro de salud, una construcción que estamos organizando (de la comunidad también). Ahora tenemos que ver cómo vamos a reconstruir, pues esta es una zona muy complicada” afirmó Alexis Mosquera, presidente de la junta de acción comunal en un corregimiento de Nóvita, Chocó.
A partir de las evaluaciones realizadas en coordinación y complementariedad con la Cruz Roja Colombiana, la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja (IFRC) y las autoridades competentes, el CICR ha definido una respuesta de recuperación de infraestructura comunitaria en dos fases: recuperación inicial de emergencia y rehabilitación de infraestructura de complejidad media y alta. La intervención se concentra en las zonas más afectadas de Chocó y Valle del Cauca.
“Cuando un desastre golpea a comunidades que ya enfrentan las consecuencias de los conflictos armados, las necesidades se multiplican. Nuestra respuesta busca contribuir a recuperar servicios esenciales y apoyar a las comunidades más afectadas, especialmente en zonas rurales donde la recuperación presenta mayores desafíos”, afirmó Olivier Dubois, jefe de la delegación regional del CICR en Bogotá.
La importancia de la infraestructura comunitaria para la recuperación tras la emergencia
Para las comunidades afectadas por los conflictos armados, una escuela, un puesto de salud, un sistema de agua o un espacio comunitario cumplen funciones esenciales para la vida cotidiana y, en algunos casos, también contribuyen a reducir riesgos relacionados con los conflictos armados.
Estos lugares deberían ser espacios seguros, además de estructuras fundamentales para la vida cotidiana de las comunidades. La interrupción de la escolarización como consecuencia del terremoto, por ejemplo, puede aumentar la vulnerabilidad de los niños frente a riesgos relacionados con los conflictos armados.
Además, si un sistema comunitario de abastecimiento de agua, o un centro de salud resultan afectados, las familias pueden verse obligadas a desplazarse para acceder a estos servicios básicos, lo que puede aumentar su exposición a riesgos relacionados con la presencia de artefactos explosivos y las restricciones de movilidad
Por todo ello, el CICR prevé priorizar la recuperación y adecuación de infraestructura comunitaria esencial en zonas históricamente afectadas por los conflictos armados que fueron impactadas por el terremoto del 10 de agosto.
Una respuesta de recuperación en fases
La recuperación de estas infraestructuras comunitarias requerirá tiempo. La respuesta del CICR, proyectada para durar entre seis y nueve meses, en Chocó y Valle del Cauca, contempla:
Fase 1: Recuperación inicial: materiales para reparaciones básicas y adecuaciones en siete espacios comunitarios, con el fin de contribuir al restablecimiento de servicios esenciales.
Fase 2: Rehabilitación y recuperación de infraestructura: contempla intervenciones de complejidad media para rehabilitar cubiertas, cocinas, comedores escolares y otros espacios comunitarios, así como recuperar espacios educativos y otras infraestructuras comunitarias estratégicas con daños mayores.
Un mes después del terremoto: respuesta en curso
A un mes del terremoto, el CICR en coordinación con la Cruz Roja Colombiana y las autoridades competentes ha respondido a necesidades básicas y fortalecido los servicios esenciales en las comunidades rurales afectadas históricamente por los conflictos armados. La asistencia priorizó a familias cuyas viviendas fueron destruidas o afectadas, así como a hogares con dificultades para acceder a alimentos y otros bienes esenciales debido a afectaciones en las vías y a la interrupción de sus actividades productivas.
Acceso a agua segura y materiales de construcción
- Más de 2.000 familias apoyadas con medidas para facilitar el almacenamiento y acceso a agua segura, así como con materiales de construcción para la reparación de infraestructura comunitaria, incluido un puesto de salud.
- Materiales para la reparación locativa de sedes educativas de 10 comunidades rurales que brindan educación a 755 estudiantes.
Salud
- 15 puestos de salud en Chocó recibieron paquetes de intervención rápida (PIR) que son un conjunto de medicamentos e insumos médicos que fortalecen la capacidad de respuesta ante las necesidades de las comunidades.
- 15 paquetes de intervención rápida (PIR) entregados a la Cruz Roja Colombiana para fortalecer su capacidad de atención en Chocó y Buenaventura. Los paquetes incluyen nueve de curaciones, tres de urgencias y tres de infusiones, con insumos para apoyar la atención de entre 400 y 700 personas heridas, de acuerdo con las necesidades y el tipo de atención requerido.
Seguridad Alimentaria
- 7.495 personas (1.759 familias) apoyadas para responder a sus necesidades alimentarias.
- 7.037 kits de aseo y 1.127 kits para el hogar, que incluyen elementos como sábanas, colchonetas, cobijas, toldillos y utensilios de cocina.
- Asistencia en efectivo proporcionada de acuerdo con las necesidades identificadas, incluyendo compra de alimentos para 400 personas; apoyo para la recuperación de actividades productivas de 40 personas; y asistencia para cubrir necesidades de alojamiento temporal de 168 personas.
Una respuesta complementaria y coordinada
“La acción humanitaria es más efectiva cuando se coordinan los esfuerzos. En este caso, la articulación entre el CICR y la Cruz Roja Colombiana nos permite contribuir, desde nuestros respectivos roles y presencia territorial, a responder a las necesidades de las comunidades afectadas”. Olivier Dubois, jefe de Delegación del CICR en Colombia.
La presencia territorial, los equipos y el voluntariado de la Cruz Roja Colombiana han sido fundamentales para brindar una respuesta humanitaria cercana a las comunidades afectadas, así como identificar necesidades y adaptar las acciones a las condiciones y prioridades de cada comunidad.
Por su parte, la presencia sostenida del CICR en estas zonas, construida a través de años de trabajo con las comunidades y de diálogo con las partes en los conflictos armados, facilita el acceso a lugares remotos y permite conocer de cerca las necesidades de sus habitantes. Esta labor se desarrolla de acuerdo con los principios de neutralidad, imparcialidad e independencia, que permiten al CICR mantener un diálogo con las diferentes partes y continuar su trabajo humanitario.