México y América Central: en presentación de balance humanitario 2021, CICR pide acceso equitativo a las vacunas para que estas no generen nuevas desigualdades

México y América Central: en presentación de balance humanitario 2021, CICR pide acceso equitativo a las vacunas para que estas no generen nuevas desigualdades

La organización humanitaria presentó su balance de acciones y retos humanitarios en México y América Central, que permitió beneficiar de manera directa en 2020 a más de 200.000 personas y a miles más de manera indirecta en un trabajo mancomunado con las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja en la región. Los beneficiarios de la acción del CICR son personas migrantes y desplazadas; familiares de personas desaparecidas, comunidades afectadas por la violencia y personas privadas de la libertad en México, Honduras, Guatemala, El Salvador y Nicaragua.
Comunicado de prensa 24 marzo 2021 México El Salvador Guatemala Honduras Nicaragua Costa Rica

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La delegación regional del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) para México y América Central presentó su balance humanitario 2021, en el que plantea su preocupación por una exacerbación de las necesidades humanitarias para este año en la región, debido a los impactos generados por la COVID-19 y los huracanes en América Central, que hicieron mucho más vulnerables a comunidades ya afectadas por la violencia. Para superar estos tiempos difíciles, recalca la institución, se necesita una acción coordinada entre organizaciones humanitarias, estados y sociedad civil que contribuya a superar la pandemia y disminuir los impactos de la violencia.

"La gran esperanza para atajar esta pandemia es, sin duda, la vacunación. Ahora que existen avances positivos en este campo, es vital que las vacunas sean distribuidas de manera universal, gratuita, sin discriminación y que lleguen con premura a los más desamparados", aseguró Jordi Raich, jefe de la Delegación Regional del CICR para México y América Central. "Es fundamental que las vacunas sean distribuidas de manera equitativa y que no generen nuevas desigualdades. Esto significa que dentro de los grupos vulnerables los gobiernos deben contemplar y reafirmar la inclusión de las personas migrantes, desplazadas y de personas privadas de libertad".

Raich añadió que uno de los retos más urgentes a nivel regional y mundial es atajar la pandemia que amplía las desigualdades y acentúa las consecuencias de la violencia. "Las vacunas llegaron. De nosotros depende si nos salvan a todos, porque nadie estará a salvo hasta que todos estemos a salvo".

El jefe del CICR en México y América Central reconoció que acabar "con la otra epidemia", la de la violencia, impone un reto mucho más complicado y demanda acciones urgentes en el corto plazo y sostenidas a lo largo del tiempo. Mostró su preocupación por que las consecuencias visibles e invisibles asociadas de la violencia, como homicidios, desapariciones, el desplazamiento interno, las restricciones al movimiento, la extorsión, la dificultad de acceso a servicios básicos como la salud y las afectaciones a la salud mental y física; persisten en toda la región.

El 2021, aseguró, será un año de grandes retos para la respuesta humanitaria en zonas donde las tasas de violencia continúan imprimiendo sufrimiento a las personas: "la posibilidad de un aumento de la desigualdad, el desplazamiento, los flujos migratorios -y con ello- el riesgo de separación de familias y aumento de casos de personas desaparecidas es latente".

Presencia en el terreno, cerca de quienes nos necesitan

El Balance Humanitario resume la labor que el CICR lleva adelante en la región junto con las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja, autoridades y organizaciones de la sociedad civil. A su vez, plantea los principales retos humanitarios en México y América Central durante este 2021. En esta región, la institución cuenta con oficinas permanentes en Ciudad de México, Tegucigalpa y San Pedro Sula (Honduras), San Salvador, Ciudad de Guatemala y Managua (Nicaragua).

El año pasado, gracias a la acción coordinada con las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja en la región, el CICR apoyó de manera directa a más de 200.000 personas, otros cientos de miles fueron beneficiados por nuestra acción indirecta en apoyo a otras organizaciones, como resultado de procesos de incidencia o gracias a cambios estructurales generados por nuestras intervenciones.

Durante 2020, el CICR llevó a cabo en la región 89 visitas a 39 lugares de detención, incluyendo Estaciones Migratorias, beneficiando a más de 40.000 personas privadas de la libertad; facilitó el restablecimiento o el mantenimiento del contacto entre familiares con llamadas gratuitas a más de 66.000 personas; facilitó un lugar seguro y alimentación a 472 personas desplazadas internas por la violencia en El Salvador y Honduras; facilitó la rehabilitación física, a través de órtesis, ortesis y terapias, de más de 1.227 personas (migrantes y víctimas de violencia). También permitió que 39.190 migrantes fueran albergados en espacios más dignos gracias a la donación de materiales de construcción, desinfección, equipo de protección personal o apoyo en construcción de infraestructura de 45 albergues y que 50.775 personas privadas de libertad tuvieron acceso a agua limpia, materiales de higiene y desinfección gracias a la adecuación de 42 centros penales en la región.

Asimismo, acompañó a 104 colectivos de familiares de personas desaparecidas en su búsqueda en México y América Central; contribuyó -junto con las Sociedades Nacionales- a la localización con vida de 192 personas que desaparecieron especialmente en contextos de migración, desastre o violencia; brindó 31.888 asistencias médicas a población migrante a través de 12 puntos de asistencia operados por las Sociedades Nacionales de México, Honduras y Guatemala, y profundizó su diálogo sobre estándares internacionales aplicables al uso de la fuerza y con oficiales de las fuerzas armadas y de seguridad, por mencionar algunas acciones específicas.

La institución también donó más de 15.000 insumos de higiene y desinfección para prevenir la COVID-19 en albergues, lugares de detención, centros de salud, y entre comunidades afectadas por la violencia.

Responder al impacto de la violencia en la región seguirá siendo la principal preocupación para el CICR durante el 2021, para tratar disminuir las consecuencias humanitarias que enfrentan los grupos más vulnerables: personas migrantes y desplazadas internamente por la violencia, familiares de personas desaparecidas, personal de salud, comunidades afectadas por la violencia y personas privadas de libertad.

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