Entrega de insumos de higiene y materiales de prevención e infraestructura en los centros de detención de La Joya y La Joyita, Panamá. Foto: DGSP

Panamá: ayudamos a los privados de libertad a enfrentar la amenaza del coronavirus

La perspectiva de que la pandemia de coronavirus ingrese en las cárceles es desoladora en cualquier país del mundo, dadas las condiciones particularmente frágiles de esta población para evitar la propagación. En Panamá, apoyamos al sistema penitenciario con la entrega de materiales de higiene, prevención e infraestructura para hacer frente a esta amenaza mundial.
Artículo 09 abril 2020 Panamá

"Papi, ahora estamos todos encerrados... yo no sabía que estar encerrado era así", le dice el niño a su padre privado de libertad en el centro penitenciario La Joya, en Panamá. Carlos Jones forma parte de las brigadas de mantenimiento del penal creadas por el CICR junto con las autoridades panameñas y estuvo presente en la entrega que realizamos esta semana, junto con el Ministerio de Gobierno, de material de higiene, prevención e infraestructura en el marco de la pandemia de COVID-19.

También su esposa le cuenta que "nunca vivió algo así", y que ahora entiende mejor qué siente una persona dentro de una celda. "Solo ahora ella puede relacionarse verdaderamente con lo que es el encierro", relata Carlos.

Quizá, el aislamiento preventivo que hoy vive la mayor parte de las sociedades del mundo ayude a comprender que las personas que cumplen una condena de prisión ya están sobrellevando un castigo, y que a esto no hace falta agregar nada más. "Tal vez esto logre que la gente tome conciencia real de lo que significa el encierro. Y que cuando hablamos del derecho a la salud, a las visitas familiares, a la comida... no son lujos sino derechos. La persona ya ha perdido su libertad", reflexiona el jefe de la delegación regional del CICR en Panamá, Giuseppe Renda.

Complejo La Joya, Panamá. Foto: DGSP

Coronavirus y detención: el desafío de la prevención básica

"Todos deseamos que las consecuencias humanitarias que el COVID-19 provoque sean lo menos duras posibles. En el caso de los centros penitenciarios, las dificultades de cumplir con las dos reglas básicas que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha identificado como esenciales, es decir la higiene y el distanciamiento físico, representan un desafío extraordinario", señala Renda.

Esta entrega de insumos de higiene (jabón el cuerpo y para lavar ropa, toallas sanitarias multiuso), para ser distribuidos a la población privada de libertad de todo el país, junto con afiches sobre la preparación de solución de cloro para desinfección y recomendaciones sobre el correcto lavado de manos, forman parte de los esfuerzos por contrarrestar esta amenaza latente.

Dentro del complejo penitenciario de La Joya, la existencia de una pandemia mundial ha confirmado cómo la reinserción social juega un papel extraordinario: los internos que antes de pertenecer a la brigada de mantenimiento se enfrentaban entre sí por disputas internas, trabajan ahora codo a codo descargando el material de ayuda. "Aquí ya no hay 'que tú eres de una banda y yo soy de otra banda', estamos todos en la misma", sostiene Carlos.

Complejo La Joya, Panamá. Foto: DGSP

Estar preparados para el contagio

La amenaza del coronavirus también obliga a las autoridades a optimizar las capacidades de atención sanitaria para la población privada de libertad, ante la eventualidad de que comiencen a multiplicarse los casos puertas adentro.

En este sentido, el CICR brinda asesoramiento técnico a la Dirección General del Sistema Penitenciario (DGSP) y a la Oficina de Infraestructura y Mantenimiento (OIM) para la habilitación de un área de triage y cuarentena del Centro Médico Virgen de la Merced, que atiende al complejo de La Joya y La Joyita. Esto incluye también la compra y entrega de materiales necesarios para las adecuaciones, así como la mano de obra de las brigadas de mantenimiento de ambos centros de detención, apoyadas por el CICR en estrecha coordinación con el Ministerio de Gobierno.

"Para nosotros es importante tener un lugar donde poder aislar a los pacientes y atender los casos leves", explica la Dra. Yilani Bernardo, subdirectora médica de la clínica. Este centro de salud se ocupa habitualmente de la atención de pacientes enfermos y por ello no cuenta con un espacio de atención primaria para detección y vigilancia de casos leves. Es en ese marco que se realizó la entrega de materiales para realizar los trabajos de adecuación de la infraestructura. "Esperamos que cada penal tenga su área de aislamiento", señala Bernardo.

Complejo La Joya, Panamá. Foto: DGSP

Humanidad y solidaridad a prueba

Según el jefe del CICR en Panamá, se necesita de todos los poderes para encontrar una solución que reduzca los riesgos de contagio y que priorice la salud y la vida de las personas, tomando especialmente en cuenta los grupos con mayor riesgo de deterioro físico en caso de contagio. Sin olvidar al personal administrativo y de salud, a los custodios y a los policías que trabajan en el mismo centro penitenciario y que regresan cada noche a sus hogares.

En los establecimientos superpoblados, la tarea de los sistemas penitenciarios es descomunal. Situaciones como estas ponen a prueba nuestra humanidad y solidaridad.

Giuseppe Renda, jefe de la delegación regional del CICR en Panamá

"El CICR sigue en constante monitoreo de la situación, asesoría y apoyo a las autoridades para evitar la propagación de la pandemia y para evitar las consecuencias humanitarias que de ello se derivaría, como demuestra esta entrega", apunta.

En Panamá, el CICR trabaja con personas privadas de libertad desde 1989 y en los últimos años ha habido un trabajo constante de apoyo al sistema penitenciario, tanto en el análisis de sus proyectos legislativos como en el proceso de implementación de iniciativas de reinserción, como Sembrando PazEcosólidos y el Programa de Mantenimiento.

Estas iniciativas han resultado beneficiosas no solo para la vida de las personas privadas de libertad y para su reinserción social, sino que también han tenido un impacto positivo para la comunidad.

Complejo La Joya, Panamá. Foto: DGSP

Nuestra ayuda, en cifras:

Para todo el sistema penitenciario en Panamá (alrededor de 18.000 internos):

  36 mil jabones de tocador,

 18 mil barras de jabones para lavar ropa

  1.000 toallas sanitarias

 Afiches sobre solución de cloro para desinfectar

Afiches sobre el correcto lavado de manos

 

Para el Centro Médico Virgen La Joya y La Joyita (casi 11.000 internos):

Materiales de construcción para adecuación del centro médico (albañilería, soldadura, electricidad y acabados)